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domingo, 20 de noviembre de 2011

Para mí sólo es 20 de noviembre

Que haya ganado las elecciones ese paleto si currículo me la pela, allá ellos y el resto de ignorantes y miedicas que han votado a otro conjunto de engañabobos y enfermos.
Para mí sólo es veinte de noviembre porque sí. Sólo es el día siguiente a esa quedada Rutilófila tan especial en la que conocí a Jotapé y otros tantos YouTubers y Vloggers tan guays. Un domingo en el que no he hecho más que vaguear, vaguear, estudiar y crear mi nuevo Vlog. Un domingo poco aprovechado, pero no tan malo. A partir de hoy toca estudiar como un desesperado, estudiar y más estudiar. Ah, y escuchar Amaral hasta que me sangren los oídos, que de algo tendrá que servir que sean el mejor grupo español después de Los Secretos, y sólo por cuestiones cronológicas, que aquí la represión se ha quedado en la cabeza de unos pocos.
Todavía sigo escuchando con cierta amargura, y a la vez una extraña alegría esos acordes iniciales de aquella canción tan significativa que me trae recuerdos de aquellos años, del 2003 en adelante. Nunca olvidaré esas teclas de órgano eléctrico tocadas por Enrique Mavilla, ni sus correspondientes golpes de Juan a golpe de Strato de los noventa.
Vale, creo que los Philip Morris me están empezando a gustar, pero no me haré mucho caso, creo que es cosa de la música. Ale, a hincar los codos otro rato.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Mes de Noviembre y CBMSO

Este blog está empezando a ser leído por una cantidad de personas cada vez mayor, entre las cuales, cada vez, hay más de ellas que no pueden saber cierto tipo de cosas, salvo las de entradas anteriores que, por estar un poco más desfasadas que las actuales, carecen de mayor importancia.


Dicho esto, abandonando ya ese lenguaje tan asqueroso que utilizan en las multas de tráfico, viene la entrada.
Qué mes de noviembre tan perfecto! Creo que el más bonito que he pasado en toda mi vida, y todo gracias a una persona...  pero como dice el textito de ahí arriba, hay cosas que no se pueden contar, así que ya sabes, persona más importante de mi vida, va por ti.
Algo reciente que me llamó mucho la atención fue mi visita al CBMSO (Centro de Biología Molecular Severo Ochoa), en Madrid, pero no por una visita programada ni nada de eso, si no para asistir a la entrega de unos premios de narrativa juvenil sobre ciencia de un concurso en el que mi compañero de clase y yo habíamos resultado estar entre los cinco finalistas que optaban a los premios; estos eran tres, el primero y más goloso, un iPad2. Yo me llevé el tercero, un lote de libros de divulgación, escritos por el portavoz de la conferencia que precedió a la entrega, un tío que casualmente me encantó. El primer premio se lo llevó una chica que había venido desde Almería.

Después nos ofrecieron una visita guiada por el Centro, por todos los laboratorios y salas de experimentación del edificio. Por lo visto el CBM pertenece al CSIC y a la Universidad Autónoma de Madrid, por lo que su financiación se realiza con fondos públicos en su mayoría, algo que me extrañó muchísimo al ver las infraestructuras y los recursos de los que disfrutaban los investigadores que trabajaban allí. Todo era perfecto; el diseño, la organización, la limpieza, la calidad de los materiales, la formación del personal, la reputación, la historia, ¡todo! Aquello era digno de película europea de alto nivel, pero, para ser más real, era un edificio sacado de alguna utopía, a pocos kilómetros de mi ciudad, por la carretera de Colmenar. Acojonante.
Y..  bueno, más allá de mi sorpresa, fue una experiencia preciosa de principio a fin; muy formal todo, eso sí, pero muy agradable, la llegada al lugar, el recibimiento, las conversaciones, la conferencia, la entrega de premios, la guía, la despedida...  todo el mundo sabía comportarse, todos cumplían con su deber, algo que en el mundo de barrio y de falta de recursos en el que estoy acostumbrado a vivir, no hay. A veces me darían ganas de pertenecer a algo relacionado con un lugar de trabajo como ese. De hecho, una de las representantes del concurso me comentó personalmente que le gustó mi forma de escribir y que, si escribía artículos sobre ciencia, alomejor me los publicaba en la página del CBM, la correspondiente a divulgación y cultura. Y con eso o sin nada, me fui feliz, por saber que existe algo así, por el trato recibido.


Parece que este mes todo el mundo está colaborando para que noviembre, entre el año pasado y éste, se convierta en mi mes preferido.