Posibilidad es cuando contemplamos que algo pueda pasar.
Probabilidad es cuando creemos que algo va a pasar.
Certeza es cuando sabemos que algo va a pasar.
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Cuando algo va a pasar, es porque hay altas probabilidades de que pase, y porque el hecho de que "pase" es posible. Cuando algo es probable que pase, no es seguro que vaya a pasar, pero la posibilidad existe. Cuando algo es simplemente posible, no significa que sea altamente probable, y mucho menos que vaya a pasar.
[aclaración previa: no he estudiado estadística]
En la parte objetiva siempre nos movemos bien; calculamos las probabilidades y la seguridad de que algo que es posible sea un hecho, estudiamos la certeza que podemos tener de que algo más o menos probable pueda suceder siendo posible desde que empezamos a contemplarlo. Podemos predecir; objetivamente podemos esperar que algo pase o no pase, o al menos conocer un margen de variables que nos dirá si estamos o no seguros, y en qué medida, de algún aspecto del futuro.
La pega es que todas estas observaciones que realizamos se vuelven más relativas cuanto más nos implican personalmente, cuanto más nos incumben, cuanto más lugar ocupan entre nuestros deseos, más distorsionada está la realidad que percibimos.
Esta es una de las aplicaciones psicológicas de la teoría de la relatividad, de Albert Einstein.
Decía que los datos obtenidos de cualquier observación no dependen sólo de lo que se observa, sino también del observador, y de una manera imponente. Un ejemplo sencillo a nivel físico sería, sin ir más lejos, la observación que podemos realizar en la carretera. Cuando vamos a cierta velocidad y nos encontramos con otro vehículo que tiene la misma velocidad que nostros, y además va en la misma dirección, podemos eliminar el resto de referencias móviles (en realidad son referencias que no se desplazan, es decir, la carretera, el cielo, el paisaje) y concluir sin ninguna duda que el otro vehículo, en lo que respecta a nosotros, está quieto, porque no observamos que realice ningún movimiento. En cambio, si lo observamos desde un lugar sin desplazamiento real, por ejemplo, parados en medio de la calzada, observaremos que el resto de elementos del paisaje están parados, y que lo que se mueve es el otro vehículo. Por tanto, no podemos defender que una teoría sea más válida que la otra. Si estamos en movimiento acorde con el otro vehículo, diremos que está parado, y si estamos en movimiento desacorde (por ejemplo parados), diremos que el otro vehículo se está moviendo; es por esto que la calidad conclusiva de cualquier observación depende enormemente del observador, que da una interpretación de lo observado adaptada a su punto de vista.
Pues bien, volviendo a la aplicación psicológica, puede que este sea el motivo por el cual no podemos culparnos a nosotros mismos ni culpar a los demás de la calidad de nuestra observación, sea mejor o peor, respecto a los sucesos que acaparan nuestra preocupación, porque precisamente esa observación está condicionada por el observador (nosotros), y su conclusión será incuestionable en cualquier caso, dado que ninguna conclusión es comparable a otra que se haya tomado en condiciones de observación diferentes, mas igualmente respetables.
En otras palabras, la posición que adoptemos ante un suceso depende enormemente de cómo nos vaya a afectar una situación en función de nuestro punto de observación, el cual depende de innumerables factores, entre los cuales se encuentran la identidad, la responsabilidad, la situación socioeconómica, etc.
Si un hombre muere, para su familia lo lógico es que sea una desgracia, un hecho negativo, algo malo; pero puede que para otras personas ese mismo hecho sea positivo. Puede que el hombre que ha muerto fuera un asesino en serie, o tuviera que ser indemnizado por una compañía de seguros, y su muerte, por tanto, supone un alivio para sus posibles víctimas o para la empresa que tenía que desembolsar una cantidad de dinero y ya no tiene que hacerlo. Ambas posturas (hecho negativo, hecho positivo) son respetables, comprensibles, lógicas y posibles, lo cual inhibe a todas las opiniones de ser mejores o peores respecto a las otras, por lo que los familiares del hombre que ha muerto no tienen por qué estar de acuerdo con sus acciones sólo por el hecho de llorar su muerte, y por lo que las víctimas y la empresa que se alegran de la muerte no son por ello más inmorales o responsables del fallecimiento.
Esto, mezclado con los deseos y las ilusiones, nos devuelve al punto anterior, el de la probabilidad y la posibilidad, y lo mezcla con la relatividad. Cuando deseamos algo intensamente, aún sabiendo que nuestra predicción estaba previamente condicionada por ese deseo, tendemos a pensar que es muy probable que suceda. Cuando deseamos algo creemos que nos lo merecemos y nos alimentamos con la ilusión, incluso la certeza, de que ese deseo se va a cumplir, y somos al mismo tiempo más infelices cuanto más descubrimos que la probabilidad de que se cumplan nuestros deseos no va a variar por el hecho de pretender que así sea.
Un ejemplo brillante es comprar billetes de lotería. Cuando compramos una participación en uno de esos sorteos en los que se juegan altas cantidades de dinero, sabemos casi con seguridad de que no nos va a tocar el premio; estamos casi seguros de que nuestro número no va a ser el premiado, pero la ilusión de que nos toque y el deseo de obtener el premio por lo que cuesta la participación nos hacen cambiar esa percepción de la realidad, haciéndonos creer que realmente tenemos oportunidades de ganar. Pero precisamente en eso reside la belleza de la teoría de la relatividad, que hace respetables todas las percepciones que se den a una misma realidad y hace incuestionables todas las posturas que se tomen al respecto. La probabilidad de que nos toque el premio es baja, pero la posibilidad existe. Lo hemos comprado porque es posible. Poco probable, pero posible.
Nadie nos ha asegurado que NO nos vaya a tocar, y con esa ilusión juegan las empresas de apuestas.
Es realmente bello este concepto, que se puede aplicar con cualquier comparación, respaldado por el fundamento de la teoría de la relatividad.
Si es posible, es que al menos hay una probabilidad. No sabemos entre cuántas variables, pero hay una. Si no la hubiera, sería imposible. Nadie nos ha asegurado que el hecho se vaya a dar (si nos lo asegurasen, dejaríamos de calcular las probabilidades, porque el hecho se daría sí o sí, y sería un valor seguro, algo certero); nadie nos ha asegurado que vaya a pasar, pero tampoco nos han asegurado que no vaya a pasar.
¿Quién nos asegura que somos nosotros los que vamos contra la corriente, y no es la corriente la que va contra nosotros?
...y aquí una frase que me impresiona cada vez que la pienso, y creo que merece ser idolatrada solo por su belleza, además de por su profundo significado filosófico a partir de esto que he contado sobre la relatividad. Una perla de la física cuántica:
¿Está la luna ahí si no la miramos?
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[Gracias por leer esta entrada y espero que os haga reflexionar sobre la importancia de considerar que todas las opiniones son respetables, porque proceden de condiciones de observación diferentes].
Entrada escrita por Alejandro Fernández López, 2 de agosto de 2010
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lunes, 2 de agosto de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
De los dejados al margen
Hace poco leí en Internet un artículo (véase http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100430/53917172391/cuando-eres-indigente-causa-mas-dolor-la-compasion-que-el-desprecio-fuster-collserola-barcelona-vict.html ) en el que se entrevistaba a un ex-indigente, que siempre repetía que lo que le había mantenido con vida después de quince años en la calle había sido el alcohol.
Alcohol, según decía, para que "los recuerdos no acaben contigo". A partir de esto empecé a pensar que el nivel en el que cada uno fijamos nuestros conceptos de felicidad o fracaso depende enormemente de nuestra calidad de vida y de nuestra situación como personas, aunque esta tenga un elevado porcentaje de suerte.
Pilar Maya dijo en un artículo que "los hombres nos adaptamos a malvivir" con una tendencia a amoldarnos a las situaciones de pobreza, y yo creo que no tiene razón del todo. Una cosa es el instinto de supervivencia, y otra muy distinta es acostumbrarse a vivir en la calle. También he oído gente decir que "los indigentes se lo buscan ellos" y que "la culpa no es de la desigualdad en el reparto de riquezas". Para mí, el reparto de riquezas no es más que el valor económico que la sociedad capitalista da a cada persona en función de los beneficios que puede producir con su trabajo, algo muy distinto a lo que uno merece y deja de merecer si se tienen en cuenta aspectos ajenos a la economía y demás materialismos.
Es más, yo no sería capaz de juzgar a un indigente, ni por dejarse llevar por el fracaso ni por buscarse su propia ruina. Es cierto que los indigentes tienen parte de la responsabilidad por no dejarse ayudar y por no haberse esforzado lo suficiente en no caer en la indigencia, pero no creo que ninguno de ellos haya pretendido en algún momento vivir en la calle. Simplemente pienso que la esperanza es más fácil de perder de lo que pensamos y, cuando ya no queda nada que perder, uno tira la toalla y después es tarde para recuperarla.
Es demostrable a pequeña escala: cuando nos salen un par de cosas mal, ya estamos deprimidos, tratamos injustamente a la gente y reivindicamos nuestra situación con incomprensión, actuando con egoísmo, pensando que merecemos ser más complacidos que los demás porque hemos sufrido un mal con el que no contábamos. Pero si se juntan desdichas tan grandes como pueden ser la ruptura de las relaciones o no tener un sitio donde dormir, es fácil dejarse vencer, pero no porque seamos incapaces de luchar, sino porque la situación nos ha llevado a pensar que no vale la pena otro esfuerzo.
En conclusión, y aludiendo a algunos testimonios de indigentes, para mí los "mendigos" son unos héroes, aunque sólo sea por soportar lo que soportan. "Lo peor no son las condiciones de vida, sino los recuerdos de la vida anterior".
(Trabajo de Ética, 4º ESO, corregido y calificado por mi profesora Blanca Ribote, a quien está dedicada esta entrada)
martes, 30 de marzo de 2010
11 de marzo de 2004, Madrid, 7:35 am
El 11-M, un atentado terrorista estremeció la ciudad y el país entero; al menos eso decían los periódicos.
Según los datos, hicieron explosión 10 bombas en 4 trenes de cercanías, en dirección a la estación de Atocha, en el centro de la Capital, en un atentado cuya programación se atribuye a 22 hombres, de los cuales 7 se suicidaron posteriormente; 14 fueron procesados por la Audiencia Nacional y uno quedó sin identificar, incluyendo a otro de los "cerebros" de la operación, cuya implicación no se pudo demostrar. Dicen también que los atentados fueron físicamente obra de terroristas "yihadistas", y que no se encuentran evidencias suficientes para relacionar a ETA con los hechos, y sí que lo hacen con Al Qaeda, pero algunos miembros de la AVT y otros grupos de vícimas no se quedaron contentos, diciendo que tenía que haber más gente detrás de los atentados, y que los fallos de los jueces, además de ser injustos, no habían conseguido dar con la identidad de quien realmente ordenó que se realizara esta masacre en Madrid.
Desde que aquello sucedió, y hasta ahora, no he parado de ver informes, noticias y gritos al aire de ataques que unos partidos políticos se hacen con otros, de gente que culpa a esta persona, o a esta otra. Algunos se pusieron a llamar "asesino" a Aznar con todo el rencor que podían, porque hay quien sigue diciendo que los atentados fueron una venganza de los musulmanes por las tropas enviadas a Iraq durante la última legislación del Partido Popular, y otros en cambio, acusan al PSOE de oportunista y de haberse aprovechado de este atentado terrorista para subir al poder, y le vino bien que la gente estuviera en contra de Aznar, porque con él, la banda terrorista ETA no tenía futuro, y preferían al señor Zapatero, porque podrían salir ambos beneficiados. ETA y los partidos nacionalistas vascos tendrían menos dificultades gracias al Gobierno, y el Gobierno podría negociar detenciones y períodos de paz para satisfacer a la población. En fin, que los de un partido siempre van a culpar al partido contrario, y viceversa. DE ESTA MISMA MANERA SUBIÓ HITLER AL PODER. Por supuesto que no es nada comparable, pero la situación de los años 30 era parecida: Europa había pasado por su primera gran crisis económica, y como es lógico, habían echado la culpa a los políticos de entonces, por lo que la población (con personas cultas sólo en una sexta parte) empezó a desconfiar de la democracia, y votaron a Hitler porque prometía grandes mejoras con otra forma de gobierno, aunque después se saltó todos los tratados habidos y por haber para conseguir su objetivo, su plan estrambótico, típico solamente de un loco, como fue el dictador. Pero volviendo al 2004, si lo analizamos bien, cualquier persona que diga algo de este estilo tendrá razón siempre. Si se mira desde el lado socialista, es verdad, es posible que los musulmanes estuvieran hartos de las tropas extranjeras en su zona y utilizaran esto para vengarse, algo parecido a lo que sucedió en el 11-S *(aunque yo tengo otra opinión sobre esto, y es que el Gobierno de los EEUU sí que tenía implicación y colaboración con los terroristas, porque creo sinceramente en las teorías que dicen que las torres gemelas estaban diseñadas para no hundirse con el impacto de los aviones, y que en realidad se hundieron porque sufrieron una detonación controlada, con explosivos previamente colocados en su interior, en colaboración con los servicios secretos. Después, los terroristas pusieron la identidad y los hechos exteriores, es decir, los aviones. Así, todos contentos: el Gobierno se carga las torrecitas y logra sus fines internos, y los árabes vuelven a dar mala imagen y acojonan al mundo...)*; pero si lo miramos desde el lado derechista, también es probable que el partido dirigido por Zapatero hubiera tenido algún tipo de acuerdo con la banda terrorista ETA, o que al menos se hubiera aprovechado del odio que estos atentados generaron contra los Populares, para subir al poder, ya que todos sabemos que los etarras sabían perfectamente que con la Derecha en el poder no tenían futuro, y que preferían a los socialistas, porque eran más sucios y lograrían algo de diálogo para un beneficio mutuo.
No se pueden descartar los argumentos de nadie. Los míos y mis opiniones personales al respecto me los reservo para mí, porque no me considero lo suficientemente experto en el tema, ni lo haré nunca, como para defender una opinión propia en cuanto a algo cuyos únicos culpables son los ejecutores, y no las posibles causas. Además de eso, sería ilógico e irracional por mi parte opinar de la forma en que he escrito antes, ya que si yo fuera de derechas, culparía al partido de Zapatero, y si fuera de izquierdas o socialista, culparía a la política del señor Aznar, y así nos mataríamos todos. Por eso, a quien tenga algo que decir, yo respondo: sea como sea, en esos trenes murieron personas de los dos lados, de izquierdas, de derechas, de centros y de arribas y abajos, así que todas las víctimas tendrían razón al opinar, porque todas serían igual de víctimas, TODOS somos igual de víctimas.
Sinceramente, lo que sí me atrevo a opinar es en la parte humana, que creo que es la que siempre tiene razón, pero creo que es uno de los puntos más difíciles desde los que se puede ver algo de este estilo, como un atentado terrorista, es decir, de una forma más imparcial, más desinteresada, y más empática, mas cercana, más diplomática, y en la que todos tendrían razón: creo que la única opinión válida es la de culpar, odiar, y lo que haga falta, contra los únicos que sabemos que tuvieron la culpa de estas muertes y heridas en otros tantos, odiar a los autores, culpar a los autores, y estar del lado de las víctimas, ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE DEL LADO DE LAS VÍCTIMAS, ya sean directas, indirectas, o simplemente psicológicas, porque son el único colectivo que nos representa a TODOS, seamos del partido que seamos, odiemos a quien odiemos, seamos quien seamos. No soy partidario de odiar a nadie, pero si hay que hacerlo, creo que todos estaríamos de acuerdo en hacerlo contra los autores reales de los atentados del 11-M. No hay que hacer más distinciones: o eres una víctima o eres un autor. Punto. No hay más. Si te pones de parte de un partido para culpar a otro partido, sólo te conviertes en un gilipollas, un pelele, un estúpido, un ignorante, que lo único que sabe hacer es dejarse manejar por las voces sensacionalistas, amarillistas, manipuladoras, y sobre todo, CRUELES, por intentar aprovecharse de una situación así con el fin de conseguir algún objetivo propio, ya sea por un lado o por otro. El único lado del que nos podemos poner es el de las personas, el de los civiles, el de las víctimas, el de las personas que representamos la PAZ, el de la diplomacia, y el de saber pensar las cosas.
Y si de esta manera alguien no lo entiende, lo explicaré de otra: si lo analizamos bien, las opiniones y los ataques, por llamarlo de alguna manera, se tienen que realizar desde un bando de la misma manera que desde el otro, es decir, si por ejemplo estamos del lado de la derecha, para culpar a los socialistas y tener razón, los atentados tendrían que haber sido únicamente contra gente de nuestro partido, y de la misma forma al revés. Pero lo que sucedió fue exactamente lo contrario: fue un ataque de la VIOLENCIA contra la POBLACIÓN, y esa POBLACIÓN nos incluye a todos, a todos los partidos, a todas las nacionalidades y a todas las personas. Por supuesto que hubo muchos intereses políticos en la realización de los atentados, es innegable, pero precisamente, porque eso es lo que ellos querían, porque querían dividirnos y provocar enfrentamientos, ataques de unos a otros y culpas de unos a otros, cuando los únicos atacados fueron los muertos y los heridos, precisamente por eso, debemos responder con algo que ellos no desearían, que es la UNIDAD, la unidad, la unión, el sentimiento de Comunidad con los de al lado, porque aunque sean diferentes que nosotros, o piensen de forma diferente, también tienen algo en común con nosotros: son Víctimas. Eso es lo único que nos debe interesar, UNIRNOS y mirar más allá del color político de cada persona, da igual rojo que azul, porque por encima de eso está la HUMANIDAD, algo que todos compartimos, y en lo que todos nos sentimos identificados.
Otra cosa que me parece mal, extremadamente mal, hasta un punto en el que me puedo llegar a poner enfermo de rabia, es que alguien se atreva a llamar "ASESINO" a alguien, en este caso Aznar, pero da igual quien sea, sólo por pensar que sus tropas en Iraq han causado una masacre de decenas de personas. Si Aznar fuera un asesino, los había matado él personalmente. Por supuesto que conocía el riesgo de un ataque terrorista por Al Qaeda (si acaso es verdad que su política fue la causa de los atentados), pero por encima de esto estaba su convicción de la necesidad de esas tropas en las zonas de guerra; por supuesto que conocía el riesgo de un ataque terrorista por parte de ETA, porque a diferencia de otros políticos, él anulaba cualquier diálogo o negociación con bandas armadas, porque su única condición para esto era el abandono de las armas, claro que conocía el riesgo, pero también conocía la importancia de no dar su brazo a torcer, la importancia de REPRESENTAR A LA DEMOCRACIA para la que había sido elegido, la importancia de REPRESENTAR A LA PAZ.
Puede que en esto último no tenga razón, o tal vez sí. Sólo pido perdón por si he escrito alguna barbaridad, esta es sólo mi opinión, la de un chico de 15 años y 10 meses, sobre algo ante lo que no puede sentirse impasible mientras se sienta identificado con el sentimiento de humanidad. Sí. Me siento identificado con ese sentimiento, y me siento identificado con cualquiera que, como yo, sepa (o intente) ver más allá de las culpabilidades y de las ideologías, y consiga ver a la humanidad, desde fuera, viendo cómo esos pequeños hombrecillos que habitan la Tierra se matan unos a otros, están unos a favor y en contra de otros, y cómo se pelean entre ellos; me siento identificado con cualquiera que sepa ver eso desde la empatía de ponerse en el lugar de todos y descubrir que ninguno tiene razón si no es poniéndose del lado del colectivo mundial, desde la humanidad, desde el derecho a vivir, desde la inocencia, DESDE LA PAZ.
Desde aquí, un saludo para todo el que haya leído mi gran parrafada sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid,
y con mi mayor respeto,
un gesto de apoyo a todas las víctimas, directas o indirectas, de estos sucesos, que nos tienen a todos impotentes y con las manos atadas en el silencio, con el corazón encogido y con los pies juntos y fríos, pero por favor, por favor, siempre con la cabeza alta, BIEN ALTA, QUE NOS VEA TODO EL MUNDO, que no tenemos miedo, porque tenemos la razón, porque tenemos el apoyo de todos nuestros semejantes, porque después de todo, seguimos y seguiremos siendo personas, porque eso es lo que siempre hemos sido, PERSONAS.
"Derramé una lágrima por cada gota de sangre que se derramó allí, pero aún así no fue suficiente, porque ni todas las lágrimas del mundo serían suficientes para hacer entender el valor que tiene la humanidad cuando está unida"
Para cualquier comentario u observación, y con el más debido respeto, a quien lo desee, mi email es:
"alex_master_music@hotmail.com"
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