domingo, 30 de mayo de 2010

Otro texto anodino, para que el lector sepa hoy algo más

Domingo, 30 de mayo de 2010, 6:55 am, suena el despertador a toda pastilla, me entra la taquicardia, abro los ojos, enciendo la lamparita de la mesilla y me apresuro a apagarlo. Me quedo un rato reposando la cabeza sobre la almohada, intentando acordarme de lo que estaba soñando. 7:00 am, vuelve a sonar el despertador. Ya he tenido tiempo de descansar. Si pudiera seguir durmiendo, no habría puesto el despertador a esta hora. Me levanto de un salto, me siento al borde de la cama, no me pongo de pie, no me quiero marear. Busco las chanclas, voy al baño con mi toalla. Con los ojos aún cerrados y la casa dormida, abro la ducha, me desnudo, entro. El vapor del agua caliente me recuerda que en el mundo aún queda algo placentero. Hache dos O. Agua. Líquido fluyendo por el cuerpo desnudo del hombre, que es como naturalmente ha nacido: desnudo y mojado. Siento cómo el jabón sobre mi pelo y mi cuerpo arrastra el sudor, la sal, la suciedad y la energía negativa que he acumulado durante el día anterior. Mis poros se cierran al cambiar el agua a temperatura fría. Mis músculos salen de su letargo lentamente. Escurro mis extremidades para no empapar todo el suelo. Salgo a por la toalla. A estas alturas del año, uno ya no siente tanto frío al salir de la ducha. Me seco y siento cómo mi piel recupera la tracción sobre los tejidos algodonosos que absorben el agua que cuelga de mí.
7:15 am, en la habitación, saco la ropa interior, me la pongo, cuelgo la toalla para que se seque, me doy desodorante, me pongo los pantalones de correr, los que me quedan veinticinco centímetros por encima de la rodilla. Busco mi camiseta blanca transpirante, me la pongo. Ya se ha secado el desodorante, roll-on, con clorohidrato de aluminio, que aunque es cancerígeno, es un componente imprescindible para ayudar al desodorante a adherirse a la piel durante muchas horas. Despierto a mi hermana, me preparo un café, un donuts y no sé qué más. El perro aún duerme entre las piernas de alguna cama, le oigo roncar.
7:40 am, me peino un poco, preparo el iPod, el DNI y un bonobús. Después de bajar al perro para que no se haga sus necesidades en casa, salimos en dirección al metro. En cada estación se van subiendo cada vez más personas con la camiseta que daban junto a los dorsales de la carrera, con la propaganda de Liberty Seguros. El metro parece una secta. ¡Suicidémonos!
8:10 am, llegamos a Goya, esperamos a una profesora que iba a venir a correr, pero no la encontramos, y a las 8:25 decidimos ir a la zona donde reparten los chips y de paso buscamos la salida. Los altavoces suenan. Música y un narrador indicando las actividades, la organización y demás preámbulos. Diez kilómetros por delante, bebemos agua en una fuente. No hemos ido al baño en dos horas.
Salen los paralímpicos, un minuto después dan el pistoletazo. Pasamos por la línea de salida a las 9:02 am.
Encauzamos la calle Alcalá en dirección Oeste, el lateral del retiro da ambiente de naturaleza, llegamos a Esparteros, nos metemos por el túnel subterráneo y se oye a todos los corredores, motivados y con energía, gritar aprovechando la reverberación del pasadizo. Un escándalo que da bastantes ánimos.
Poco tiempo después y habiendo pasado la puerta de Alcalá, llegamos a la rotonda de Cibeles, giramos en dirección Norte, Paseo de Recoletos. Gran putada. Empieza la cuesta arriba. Llegamos a Colón sin quejarnos mucho, empieza a dar la sombra. Paseo de la Castellana bajo los árboles. Pierdo a mi hermana y no sé más de ella. Después de un par de kilómetros, llegamos a unas mesas con publicidad de Gatorade, esperamos a que al pobre chaval le de tiempo a llenar todos los vasos. Nos dan también botellines de agua de trescientos treinta mililitros. Me mojo la espalda, me trajo la mitad de la botella y la llevo en la mano. Mojados e hidratados seguimos todos cuesta arriba, yo motivado con mi música, otros escuchando únicamente el aliento sofocado de los cientos de corredores que coincidimos. Desesperados por la subida, empezamos a buscar la torre de Caja Madrid, a la espera de que llegue el giro del Bernabéu. Llega la torre Picasso, a lo lejos. Aún queda un poco. Por fin el cilintro vertical, edificio lima en la esquina, giramos, Estadio, tiendas, gente mirando y aplaudiendo. Concha Espina no es ningún alivio. Pronto empieza otra subida, algunos se quedan atascados, pero algunos intentamos superar nuestro propio esfuerzo con los tobillos. ¡Arriba!
Acaba la subida, corremos sobre llano, luego una pequeña bajada, y así hasta el parque de Berlín. En el giro, dejo la botella sobre un banco, por si a alguien de atrás le viene bien.
Cuesta abajo, menos mal. Consolados, empezamos a acelerar, pero poquito, que no vamos sobre ruedas y la amplitud de las piernas sigue siendo la misma. Empiezan a tirar los tendones delanteros de los tobillos. Las zapatillas de running hacen su efecto. Empezamos los corredores a emparejarnos, corriendo por turnos, tú delante, ahora yo, y así hasta que el desfase es demasiado grande y uno de los dos cambia de ritmo. Pequeño incidente en mitad de la bajada, un hombre en el suelo, aunque consciente. Atendido por tres personas, al cabo de un rato se oye la sirena de una ambulancia que baja a gran velocidad. Después de la última cuesta arriba, se aproxima el giro por la calle Goya, pero coincidimos con la ambulancia, que tiene que girar a la derecha para ir al hospital, seguramente el San Rafael. Nosotros a la izquierda hacia el Palacio de los Deportes. Tres policías municipales detienen el paso de los corredores, hacen una barrera con los brazos, a mi me dan en el cuello porque no los he visto. ¡Quietooos! Empezamos a dar saltitos para no perder el ritmo. Pasan la ambulancia y una moto de policía. Se abre la barrera, empezamos a correr como los San Fermines, escuchamos ya los altavoces, el hombre diciendo "¡Un kilómetro!". Motivados y abatidos a la vez, la última subida. Se quedan atrás otros tantos. Yo intento no pasarme adelantando. Al final, después de los diez interminables kilómetros, llega el arco de la meta, pisamos todos la banda azul para que nos detecten el chip, seguimos andando hasta la plaza de El Corte Inglés. Allí cambian el chip por botellas de bebida isotónica y paquetitos de galletas. La gente se amontona en los bancos para estirar, los bares se llenan de gente, el metro hasta arriba. Los corredores siguen llegando, es un embudo. Miro la hora, son las 10:03 am, descanso un rato, pero sin pararme.
A las 10:40 aparece mi hermana en el punto de encuentro, quejándose, dice que le ha ido mal. Problemas intestinales, se ha hecho los últimos cuatro kilómetros caminando, pero ha terminado. Un ratito de reposición y al metro, vuelta a casa, con las piernas al aire, la camiseta húmeda, el dorsal arrugado y la boca abierta.
Los corredores van desapareciendo. Casa, duchita y ¡Sorpresa!
Por primera vez en muchos años, al menos para mí, es domingo y son las 11:30 de la mañana, todo el día por delante, y yo ya he hecho la mitad. Bajo a por el pan, la gente se acaba de levantar. Señoras paseando al perro, hombres que compran el periódico. Y parece que son las cinco de la tarde, tengo ganas de echarme la siesta de después de comer, pero aún no ha llegado el mediodía.
Estoy cansado, sí, pero aún así me tomo un café bien cargadito, no quiero caer dormido, comemos, friego los platos, hago la mitad de un trabajo para el miércoles, limpio un poco la casa, cambio las sábanas y hago la cama, recojo la habitación, que estaba hecha una pocilga, me da tiempo incluso a arreglar un par de cosas en el ordenador, a hablar con la gente, a preparar la mochila, leer un rato, dar a mi madre un masaje de cuarenta minutos y jugar con el perro.
Ahora estoy cansadísimo, pero con un poco de energía para escribir la parrafada que acabo de escribir.
Conclusión: hoy ha sido el domingo que más me ha cundido en toda mi vida.
Recomendación: Levántate todos los domingos a las siete de la mañana, aprovecha para hacer cosas antes de que los demás se levanten, y tendrás el doble de día. Además, esto sirve para olvidar un poco la depresión de los domingos por la tarde, porque da la sensación de que uno ha aprovechado más el día, sin estar tirado, echando siestas y viendo la tele.
Hala, me voy a la cama, que mañana es lunes y aún quedan dos semanas de intenso trabajo para terminar el curso.
Otro texto sin contenido reivindicativo, sólo informativo, a modo de diario, para que quien tenga un rato y le apetezca leer se entere de lo valioso que es el tiempo de los domingos.

miércoles, 7 de abril de 2010

Mi desnudo de tu desnudo :)



Me encanta la técnica del pastel, aunque hace tiempo que no pinto. Este cuadro lo pinté hace aproximadamente un año, ahora lo subo a mi blog para quien quiera verlo, realmente creo que tiene unos tonos casi perfectos en el cuerpo de la mujer.

Además, el cuadro en sí tiene para mí un valor sentimental especial, ya que en el cuerpo retratado, aunque es inventado, intenté guardar algunos rasgos de una chica que amé durante mucho tiempo, una antigua historia que para mí siempre quedará impresa en esta obra, un cuerpo perfecto del que pude disfrutar hasta que el tiempo se lo llevó.

PD: Si algún día ves este cuadro, colgado en la pared de mi habitación, o en Flickr, o en cualquier otro sitio, sabrás que eres tú, sabrás que ese cuerpo desnudo yaciendo sobre lo que todavía no sé si es una roca o una sábana arrugada es tuyo, tuyo y perfecto como el tuyo y el de nadie más, el cuerpo tuyo que yo recuerdo, el que recordaba mientras pintaba y el que siempre recordaré, que ese rostro es tuyo, y que es tan inocente como éramos nosotros cuando éramos dos, cuando éramos uno... o lo fuimos por un momento. Desde aquí te digo que te quiero como nunca querré a nadie y que te recuerdo como la primera persona que me hizo descubrir por qué se recuerda a las personas.

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martes, 6 de abril de 2010

No disparéis, dejad que se quemen...

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De la película de Spielberg, "Salvar al soldado Ryan", se puede sacar una gran conclusión, al menos del principio.


En esta película, el director dedica el primer cuarto de hora a retratar con gran profesionalidad, sobre todo en efectos especiales, el desembarco de Normandía, uno de los puntos clave para el comienzo de la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Los americanos la llamaban "La Gran Guerra", porque la ganaron, porque fueron vencedores y porque liberaron al mundo de las injusticias que existían por aquellos tiempos, pero Spielberg, muy implicado emocionalmente en todo lo que tenga que ver con el Holocausto y la WWII, se pregunta: ¿Realmente fue una gran guerra? ¿Una buena guerra?
Esto es lo que nos quiere hacer ver con esta película, que empieza después de las primeras escenas de tiroteos, cuando ordenan al protagnoista y a su pelotón la búsqueda de un soldado cuyos tres hermanos han muerto en combate, para evitar que su madre pierda al último hijo que le queda. Pero antes de eso, durante todo el desembarco que se ve desde el principio, desde que se abren las compuertas de los acorazados hasta que Tom Hanks y sus hombres consiguen hacerse con el frente, podemos ver lo cruel que era la guerra, sin planificaciones, ni otro objetivo que el de sálvese quien pueda, abran una trinchera y protéjanse de la lluvia de proyectiles. Una auténtica carnicería en la que los soldados americanos son acribillados desde la costa en todo momento, donde la cámara enfoca en cada plano una desgracia distinta; un hombre que pierde el brazo, otro que vuela por los aires, otro que es tiroteado por tres cañones al mismo tiempo, otro que es atravesado por una bala en cuanto se quita el casco, y un Tom Hanks que se queda mirando el panorama, sin saber qué hacer con todo lo que está pasando, y que llora después de descubrir lo que el director nos quiere hacer ver con su película: que la guerra nunca es buena, nunca es buena para nadie, para ningún bando, para ningún soldado, para nadie. Nos hace ver lo cruel que puede llegar a ser el hombre durante la guerra, porque no puede controlar su ira, su energía, su miedo, su patriotismo, su valencia como hombre, no puede controlar nada ni analizarlo al mismo tiempo.
En la guerra lo que hace un soldado es matar. O matas o te matan. Cualquier enemigo debe ser asesinado, cualquier enemigo, armado o no, supone un riesgo potencial para uno mismo y para la patria, cualquier ser humano que no tenga la misma bandera que el resto debe ser asesinado. El protagonista desencadena esta impotencia y esta ira contra los nazis, como es lógico, incluso teniendo más crueldad de la necesaria para acabar con los ocupantes de un búnquer de cemento al que llegan después de la playa. Los soldados utilizan un lanzallamas para prender fuego desde el interior y hacer que los ocupantes salgan ardiendo.
Los miembros del pelotón se disponen a abatir a tiros a todo el que sale por algún orificio, pero al ver que todos están envueltos en llamas, Hanks, que está al mando del grupo, les dice que no disparen, porque quiere que sufran, quiere que se quemen, quiere que sientan dolor. Puede que a muchos espectadores les resulte justa, correcta, o incluso graciosa la decisión del coronel, pero en realidad yo creo que es una de las frases más crueles que Spielberg ha podido escribir en cualquier guión.


Con esta película y su compañera, "La lista de Schindler", Spielberg ha alcanzado su merecida fama de patriota y de obsesionado por la Segunda Guerra Mundial, a favor de los judíos, ya que su madre era de procedencia judía, y a favor de su patria, Estados Unidos, cuya bandera muestra en sus películas cada vez que puede. En Salvar al soldado Ryan, aparecen las dos banderas, la estadounidense y la francesa, en homenaje a todos los soldados que perdieron la vida y lucharon por la libertad de Europa en el que creo que ha sido el enfrentamiento más terrible y más cruel que ha protagonizado el hombre.

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martes, 30 de marzo de 2010

11 de marzo de 2004, Madrid, 7:35 am



El 11-M
, un atentado terrorista estremeció la ciudad y el país entero; al menos eso decían los periódicos.
Según los datos, hicieron explosión 10 bombas en 4 trenes de cercanías, en dirección a la estación de Atocha, en el centro de la Capital, en un atentado cuya programación se atribuye a 22 hombres, de los cuales 7 se suicidaron posteriormente; 14 fueron procesados por la Audiencia Nacional y uno quedó sin identificar, incluyendo a otro de los "cerebros" de la operación, cuya implicación no se pudo demostrar. Dicen también que los atentados fueron físicamente obra de terroristas "yihadistas", y que no se encuentran evidencias suficientes para relacionar a ETA con los hechos, y sí que lo hacen con Al Qaeda, pero algunos miembros de la AVT y otros grupos de vícimas no se quedaron contentos, diciendo que tenía que haber más gente detrás de los atentados, y que los fallos de los jueces, además de ser injustos, no habían conseguido dar con la identidad de quien realmente ordenó que se realizara esta masacre en Madrid.

Desde que aquello sucedió, y hasta ahora, no he parado de ver informes, noticias y gritos al aire de ataques que unos partidos políticos se hacen con otros, de gente que culpa a esta persona, o a esta otra. Algunos se pusieron a llamar "asesino" a Aznar con todo el rencor que podían, porque hay quien sigue diciendo que los atentados fueron una venganza de los musulmanes por las tropas enviadas a Iraq durante la última legislación del Partido Popular, y otros en cambio, acusan al PSOE de oportunista y de haberse aprovechado de este atentado terrorista para subir al poder, y le vino bien que la gente estuviera en contra de Aznar, porque con él, la banda terrorista ETA no tenía futuro, y preferían al señor Zapatero, porque podrían salir ambos beneficiados. ETA y los partidos nacionalistas vascos tendrían menos dificultades gracias al Gobierno, y el Gobierno podría negociar detenciones y períodos de paz para satisfacer a la población. En fin, que los de un partido siempre van a culpar al partido contrario, y viceversa. DE ESTA MISMA MANERA SUBIÓ HITLER AL PODER. Por supuesto que no es nada comparable, pero la situación de los años 30 era parecida: Europa había pasado por su primera gran crisis económica, y como es lógico, habían echado la culpa a los políticos de entonces, por lo que la población (con personas cultas sólo en una sexta parte) empezó a desconfiar de la democracia, y votaron a Hitler porque prometía grandes mejoras con otra forma de gobierno, aunque después se saltó todos los tratados habidos y por haber para conseguir su objetivo, su plan estrambótico, típico solamente de un loco, como fue el dictador. Pero volviendo al 2004, si lo analizamos bien, cualquier persona que diga algo de este estilo tendrá razón siempre. Si se mira desde el lado socialista, es verdad, es posible que los musulmanes estuvieran hartos de las tropas extranjeras en su zona y utilizaran esto para vengarse, algo parecido a lo que sucedió en el 11-S *(aunque yo tengo otra opinión sobre esto, y es que el Gobierno de los EEUU sí que tenía implicación y colaboración con los terroristas, porque creo sinceramente en las teorías que dicen que las torres gemelas estaban diseñadas para no hundirse con el impacto de los aviones, y que en realidad se hundieron porque sufrieron una detonación controlada, con explosivos previamente colocados en su interior, en colaboración con los servicios secretos. Después, los terroristas pusieron la identidad y los hechos exteriores, es decir, los aviones. Así, todos contentos: el Gobierno se carga las torrecitas y logra sus fines internos, y los árabes vuelven a dar mala imagen y acojonan al mundo...)*; pero si lo miramos desde el lado derechista, también es probable que el partido dirigido por Zapatero hubiera tenido algún tipo de acuerdo con la banda terrorista ETA, o que al menos se hubiera aprovechado del odio que estos atentados generaron contra los Populares, para subir al poder, ya que todos sabemos que los etarras sabían perfectamente que con la Derecha en el poder no tenían futuro, y que preferían a los socialistas, porque eran más sucios y lograrían algo de diálogo para un beneficio mutuo.

No se pueden descartar los argumentos de nadie. Los míos y mis opiniones personales al respecto me los reservo para mí, porque no me considero lo suficientemente experto en el tema, ni lo haré nunca, como para defender una opinión propia en cuanto a algo cuyos únicos culpables son los ejecutores, y no las posibles causas. Además de eso, sería ilógico e irracional por mi parte opinar de la forma en que he escrito antes, ya que si yo fuera de derechas, culparía al partido de Zapatero, y si fuera de izquierdas o socialista, culparía a la política del señor Aznar, y así nos mataríamos todos. Por eso, a quien tenga algo que decir, yo respondo: sea como sea, en esos trenes murieron personas de los dos lados, de izquierdas, de derechas, de centros y de arribas y abajos, así que todas las víctimas tendrían razón al opinar, porque todas serían igual de víctimas, TODOS somos igual de víctimas.
Sinceramente, lo que sí me atrevo a opinar es en la parte humana, que creo que es la que siempre tiene razón, pero creo que es uno de los puntos más difíciles desde los que se puede ver algo de este estilo, como un atentado terrorista, es decir, de una forma más imparcial, más desinteresada, y más empática, mas cercana, más diplomática, y en la que todos tendrían razón: creo que la única opinión válida es la de culpar, odiar, y lo que haga falta, contra los únicos que sabemos que tuvieron la culpa de estas muertes y heridas en otros tantos, odiar a los autores, culpar a los autores, y estar del lado de las víctimas, ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE DEL LADO DE LAS VÍCTIMAS, ya sean directas, indirectas, o simplemente psicológicas, porque son el único colectivo que nos representa a TODOS, seamos del partido que seamos, odiemos a quien odiemos, seamos quien seamos. No soy partidario de odiar a nadie, pero si hay que hacerlo, creo que todos estaríamos de acuerdo en hacerlo contra los autores reales de los atentados del 11-M. No hay que hacer más distinciones: o eres una víctima o eres un autor. Punto. No hay más. Si te pones de parte de un partido para culpar a otro partido, sólo te conviertes en un gilipollas, un pelele, un estúpido, un ignorante, que lo único que sabe hacer es dejarse manejar por las voces sensacionalistas, amarillistas, manipuladoras, y sobre todo, CRUELES, por intentar aprovecharse de una situación así con el fin de conseguir algún objetivo propio, ya sea por un lado o por otro. El único lado del que nos podemos poner es el de las personas, el de los civiles, el de las víctimas, el de las personas que representamos la PAZ, el de la diplomacia, y el de saber pensar las cosas.

Y si de esta manera alguien no lo entiende, lo explicaré de otra: si lo analizamos bien, las opiniones y los ataques, por llamarlo de alguna manera, se tienen que realizar desde un bando de la misma manera que desde el otro, es decir, si por ejemplo estamos del lado de la derecha, para culpar a los socialistas y tener razón, los atentados tendrían que haber sido únicamente contra gente de nuestro partido, y de la misma forma al revés. Pero lo que sucedió fue exactamente lo contrario: fue un ataque de la VIOLENCIA contra la POBLACIÓN, y esa POBLACIÓN nos incluye a todos, a todos los partidos, a todas las nacionalidades y a todas las personas. Por supuesto que hubo muchos intereses políticos en la realización de los atentados, es innegable, pero precisamente, porque eso es lo que ellos querían, porque querían dividirnos y provocar enfrentamientos, ataques de unos a otros y culpas de unos a otros, cuando los únicos atacados fueron los muertos y los heridos, precisamente por eso, debemos responder con algo que ellos no desearían, que es la UNIDAD, la unidad, la unión, el sentimiento de Comunidad con los de al lado, porque aunque sean diferentes que nosotros, o piensen de forma diferente, también tienen algo en común con nosotros: son Víctimas. Eso es lo único que nos debe interesar, UNIRNOS y mirar más allá del color político de cada persona, da igual rojo que azul, porque por encima de eso está la HUMANIDAD, algo que todos compartimos, y en lo que todos nos sentimos identificados.

Otra cosa que me parece mal, extremadamente mal, hasta un punto en el que me puedo llegar a poner enfermo de rabia, es que alguien se atreva a llamar "ASESINO" a alguien, en este caso Aznar, pero da igual quien sea, sólo por pensar que sus tropas en Iraq han causado una masacre de decenas de personas. Si Aznar fuera un asesino, los había matado él personalmente. Por supuesto que conocía el riesgo de un ataque terrorista por Al Qaeda (si acaso es verdad que su política fue la causa de los atentados), pero por encima de esto estaba su convicción de la necesidad de esas tropas en las zonas de guerra; por supuesto que conocía el riesgo de un ataque terrorista por parte de ETA, porque a diferencia de otros políticos, él anulaba cualquier diálogo o negociación con bandas armadas, porque su única condición para esto era el abandono de las armas, claro que conocía el riesgo, pero también conocía la importancia de no dar su brazo a torcer, la importancia de REPRESENTAR A LA DEMOCRACIA para la que había sido elegido, la importancia de REPRESENTAR A LA PAZ.

Puede que en esto último no tenga razón, o tal vez sí. Sólo pido perdón por si he escrito alguna barbaridad, esta es sólo mi opinión, la de un chico de 15 años y 10 meses, sobre algo ante lo que no puede sentirse impasible mientras se sienta identificado con el sentimiento de humanidad. Sí. Me siento identificado con ese sentimiento, y me siento identificado con cualquiera que, como yo, sepa (o intente) ver más allá de las culpabilidades y de las ideologías, y consiga ver a la humanidad, desde fuera, viendo cómo esos pequeños hombrecillos que habitan la Tierra se matan unos a otros, están unos a favor y en contra de otros, y cómo se pelean entre ellos; me siento identificado con cualquiera que sepa ver eso desde la empatía de ponerse en el lugar de todos y descubrir que ninguno tiene razón si no es poniéndose del lado del colectivo mundial, desde la humanidad, desde el derecho a vivir, desde la inocencia, DESDE LA PAZ.


Desde aquí, un saludo para todo el que haya leído mi gran parrafada sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid,

y con mi mayor respeto,


un gesto de apoyo a todas las víctimas, directas o indirectas, de estos sucesos, que nos tienen a todos impotentes y con las manos atadas en el silencio, con el corazón encogido y con los pies juntos y fríos, pero por favor, por favor, siempre con la cabeza alta, BIEN ALTA, QUE NOS VEA TODO EL MUNDO, que no tenemos miedo, porque tenemos la razón, porque tenemos el apoyo de todos nuestros semejantes, porque después de todo, seguimos y seguiremos siendo personas, porque eso es lo que siempre hemos sido, PERSONAS.

"Derramé una lágrima por cada gota de sangre que se derramó allí, pero aún así no fue suficiente, porque ni todas las lágrimas del mundo serían suficientes para hacer entender el valor que tiene la humanidad cuando está unida"


Para cualquier comentario u observación, y con el más debido respeto, a quien lo desee, mi email es:
"alex_master_music@hotmail.com"

sábado, 27 de marzo de 2010

De los ceros y los unos en nuestra cabeza, no del todo perfecta...



He crecido en un mundo hostil camuflado de acogedor, me he criado en un ambiente frío iluminado con luz cálida, he dormido en una cama de espinas camufladas como hilos, me he alimentado de malas intenciones camufladas como despistes, me he lavado con la indiferencia para quitarme la falsedad de encima y me he acostado con verdades que no me hicieron perder la esperanza.

Si digo que soy infeliz, miento y quedo como una víctima, pero si digo que soy feliz, miento más y parece que pretendo engañar a alguien, así que no, no soy nada; no seré nada mientras no pueda elegir serlo, mientras mis manos no estén al alcance del tipo de decisiones que me permitirían saber si soy feliz o no.
¿Debería? Debería considerarme feliz, porque eso es lo que me han enseñado, lo que nos enseñan a todos desde pequeños: "tienes que ser feliz, porque lo tienes todo, y si te falta algo, también tienes que ser feliz, porque es lo que los demás tienen que ver, tienen que pensar que eres feliz; tú tienes que pensar que eres feliz". Sí, sí y otra vez sí. Somos educados para engañarnos a nosotros mismos si es necesario, educados para engañar a los demás, educados en el efecto placebo de nuestros propios engaños, educados para manipularnos a nosotros mismos y a los demás, porque vale más pensar que algo es malo, que saber si algo es realmente malo o no. Vivimos y somos educados en la cobardía de no atrevernos a indagar sobre cuál es la verdad válida, en la cobardía de preferir la incertidumbre antes que la certeza, somos educados en la comodidad de la ignorancia, incluso sobre nosotros mismos.

Pero hay algo que se nos escapa. Hay algo que se le escapa a la mente tan perfecta del hombre, y es que su mente es mucho mas perfecta de lo que él cree.
Las personas hemos desarrollado unas técnicas prediseñadas para vivir en sociedad manteniendo una posición de seguridad, un margen de movimiento, un halo de tranquilidad que nos separa de aquello que no sabemos controlar, sí, lo hemos hecho, pero durante todos esos años que nos ha costado nuestro trabajo de conseguir cierta estabilidad, nos hemos olvidado de algo, algo que nos caracteriza como especie humana, algo que nos diferencia a unos de otros y que al mismo tiempo nos une y nos relaciona, nos hace comunes y nos unifica en la coincidencia. Nos hemos olvidado de los sentimientos, algo que algunos llaman corazón, da igual el nombre. En nuestra perfecta razón nos falta una cosa por explicar, por controlar, por conocer. Son los sentimientos, las sensaciones, los deseos, los instintos, los placeres. Eso todavía no lo podemos controlar, y como lo que no controlamos nos da miedo, hemos decidido apartarlo de nuestro proyecto de sociedad, lo hemos aparcado de nuestros planos para una mente perfecta, lo hemos ignorado en nuestra torre hacia la felicidad. Grave error. Eso es lo que nos tiene y nos tendrá vacíos siempre. Porque los sentimientos no se pueden controlar, ni predecir, ni los gustos, ni las necesidades, ni los caprichos. Y es por eso que somos infelices, porque desde nuestro estudiado programa de comportamiento no nos atrevemos a liberar nuestra parte biológica, nos quedamos encerrados en nuestra parte informática, leyendo códigos de unos y ceros, sin saber que existen más números y más letras distintos del uno y del cero.


Pero yo ayer aprendí un número nuevo: el dos. Es un buen comienzo.
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