No quiero perder el tiempo haciendo esa mierda. Qué coño me importan los textos de latín y la biografía de Aristóteles; qué cojones me aporta saber distinguir una yuxtaposición y un complemento agente en una oración compuesta, qué me importa a mí si los fenicios comerciaban con bronce o con alpargatas. Las únicas asignaturas útiles son inglés y economía. Sí, me cambié de ciencias en primero de bachillerato a letras en segundo, soy un kamikaze.
No quiero que me juzgues por la nota de un examen que me he estado preparando cuatro horas, si el único esfuerzo mental que haces a lo largo del día es decidir lo que hay de cenar. No quiero emplear mi tiempo en intentar demostrar que sé hacer lo que el noventa por ciento de la población puede hacer en mi lugar. No quiero pertenecer a un sistema utilitarista en el que todos somos igual de inútiles para la misma tarea, en el que no tenemos personalidad (o al menos nadie nos la ha pedido), no quiero tirarme media vida trabajando sin remuneración para luego no comerme un rosco, sabiendo que con un currículum vacío en el que no tienes ni el bachiller puedes llegar al congreso de los diputados y votar por leyes en función de lo que los prejuicios de tus abuelos te han enseñado, sabiendo que por ir unos meses al gimnasio, ponerme una camiseta ajustada y meterme en una mierda de programa de Telecinco para alimentar toda la mierda con la que están vaciando el poco cerebro que nos queda en España, puedo ganar más dinero en un año que en toda una vida dedicándome a trabajar por algo realmente constructivo. Me niego a que lo que realmente me hace feliz, lo que realmente me hace sentir que soy alguien con talento, es decir, tocar la guitarra e intentar emocionar a alguien con una canción en YouTube, me niego a que eso no sirva para nada, esté considerado como una pérdida de tiempo y encima me lo impidas con la excusa de que hago ruido, cuando la única verdad es que tal hecho te molesta porque no encaja en tu plan cuadriculado de lo que crees que debería hacer con mi vida, que no es tuya, es mía, sólo porque en la tuya cometiste los suficientes errores como para seguir a los cuarenta años con la cabeza vacía y la nómina temblando cada mes, porque los políticos también te comieron a ti la cabeza, tu cultura también te arrastró a la ruina y tu falta de previsión te llevaron a este presente en el que intentas consolarte, como la mayoría de las madres como tú, diseñando mi vida, haciéndote creer que me haces un favor y que me proteges, cuando lo único que haces es alejarte de mí y del presente, que exige muchísimo más que un plan predeterminado de alguien que ni si quiera se atreve a salir con el coche a más de diez kilómetros de la ciudad, ¡por favor! Yo tengo algo que a ti no te pidieron: ideas propias. Creatividad.
Y esa idea no me la va a cambiar nadie.
Mamá, no quiero estudiar.
Mostrando entradas con la etiqueta politica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta politica. Mostrar todas las entradas
jueves, 10 de noviembre de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
El Blues de la generación perdida
Dices que yo no tengo casi nada en la cabeza
me miras, me juzgas, me condenas,
qué importa mi opinión,
dices que yo no he combatido en un millón de guerras
que me da igual la voz de la experiencia...
Dices que sólo soy una veleta
a la que el viento se lleva sin querer,
dices que sólo soy una cometa
que se eleva y que un día va a caer...
__________________
Preciosa canción de Amaral, del álbum Gato Negro, Dragón Rojo. "El blues de la generación perdida", una canción compuesta por Eva en letra y por Juan en música, que habla de que no se ha perdido tanto tras los años, y que es lógico que se pierdan ciertas cosas, cuando lo que se nos pretende enseñar es malo, que no somos tontos y que nos damos cuenta; que ya no estamos en los setenta y que las cosas han cambiado, aunque, en mi opinión, aún queda mucho por hacer.
Respecto a ese verso, "...que me da igual la voz de la experiencia"... pues claro. Claro que me da igual la voz de la experiencia, cuando esa voz no dice más que estupideces, las cuales son el principal impedimento para la paz, la convivencia... ¿A qué voz de la experiencia quieres que haga caso? ¿A la que me dice que los homosexuales son unos enfermos, que no tienen capacidad de amar y que hay que marginarlos para que no contaminen la sociedad? ¿A la que me dice que los inmigrantes son la causa de la crisis económica de España y de Europa, y que los negros son sucios y tontos? ¿A qué voz de la experiencia? ¿A la que me dice que el sexo es malo? ¿O a la que me dice que cuando mi mujer se pase de la raya le tengo que dar un par de hostias para que se calle?
Pues no, no me da la gana. Ni escuchar a la voz de la experiencia ni levantar la bandera de un país que no ha hecho nada por mi. Ni pienso emplear mi tiempo de los domingos en ir al puto bar de la esquina, a tomarme una puta cerveza mientras veo el puto partido del Madrid y pongo a parir al presidente del gobierno y a los inmigrantes suponiendo que, por su culpa, mi pensión a los 80 años no va a pasar de setecientos euros, cuando en realidad es cosa de cada uno decidir lo que paga a la seguridad social durante su vida laboral. Si no has querido pagar una mierda, tu pensión será una mierda, lógicamente. Luego no busques otros culpables.
Y lo último que estaría dispuesto a hacer en mi representación política como ciudadano, lo último, sería marcar la casilla de la Iglesia en la contribución de la declaración de la renta. Antes se lo doy a la asociación Mondragón y a sus putos terroristas, y antes que a ellos se lo doy al tío que me atracó hace dos años a dos manzanas de mi portal.
Y aunque la canción sea muy buena, en este instante siento poca compasión como la que se intenta transmitir en esa frase, Si yo pudiera, me llevaría la tristeza de tu cabeza... Se supone que al final de todo, uno se da cuenta de que todo eso, tan malo y tan podrido que aún queda por aquí, tiene su causa... y al final te da pena toda esta gente e intentas decir eso, que te gustaría que no fueran tan amargados, tan intolerantes, incultos, cerrados, hipócritas, retrógrados, que te gustaría poder ayudarles a no ser tan mierdas... pero a mí hoy no me pasa eso. Aquí cada uno con lo suyo. Si tú no te has esforzado por descubrir lo que no sabes; si tú no te has esforzado en buscarte una solución a ti mismo ni te has esforzado por entender lo que pasa a tu alrededor... no voy a ser yo quien te ayude. Tú no has querido, te jodes.
Yo ya estoy cansado de ayudar a quien no se lo merece.
me miras, me juzgas, me condenas,
qué importa mi opinión,
dices que yo no he combatido en un millón de guerras
que me da igual la voz de la experiencia...
Dices que sólo soy una veleta
a la que el viento se lleva sin querer,
dices que sólo soy una cometa
que se eleva y que un día va a caer...
__________________
Preciosa canción de Amaral, del álbum Gato Negro, Dragón Rojo. "El blues de la generación perdida", una canción compuesta por Eva en letra y por Juan en música, que habla de que no se ha perdido tanto tras los años, y que es lógico que se pierdan ciertas cosas, cuando lo que se nos pretende enseñar es malo, que no somos tontos y que nos damos cuenta; que ya no estamos en los setenta y que las cosas han cambiado, aunque, en mi opinión, aún queda mucho por hacer.
Respecto a ese verso, "...que me da igual la voz de la experiencia"... pues claro. Claro que me da igual la voz de la experiencia, cuando esa voz no dice más que estupideces, las cuales son el principal impedimento para la paz, la convivencia... ¿A qué voz de la experiencia quieres que haga caso? ¿A la que me dice que los homosexuales son unos enfermos, que no tienen capacidad de amar y que hay que marginarlos para que no contaminen la sociedad? ¿A la que me dice que los inmigrantes son la causa de la crisis económica de España y de Europa, y que los negros son sucios y tontos? ¿A qué voz de la experiencia? ¿A la que me dice que el sexo es malo? ¿O a la que me dice que cuando mi mujer se pase de la raya le tengo que dar un par de hostias para que se calle?
Pues no, no me da la gana. Ni escuchar a la voz de la experiencia ni levantar la bandera de un país que no ha hecho nada por mi. Ni pienso emplear mi tiempo de los domingos en ir al puto bar de la esquina, a tomarme una puta cerveza mientras veo el puto partido del Madrid y pongo a parir al presidente del gobierno y a los inmigrantes suponiendo que, por su culpa, mi pensión a los 80 años no va a pasar de setecientos euros, cuando en realidad es cosa de cada uno decidir lo que paga a la seguridad social durante su vida laboral. Si no has querido pagar una mierda, tu pensión será una mierda, lógicamente. Luego no busques otros culpables.
Y lo último que estaría dispuesto a hacer en mi representación política como ciudadano, lo último, sería marcar la casilla de la Iglesia en la contribución de la declaración de la renta. Antes se lo doy a la asociación Mondragón y a sus putos terroristas, y antes que a ellos se lo doy al tío que me atracó hace dos años a dos manzanas de mi portal.
Y aunque la canción sea muy buena, en este instante siento poca compasión como la que se intenta transmitir en esa frase, Si yo pudiera, me llevaría la tristeza de tu cabeza... Se supone que al final de todo, uno se da cuenta de que todo eso, tan malo y tan podrido que aún queda por aquí, tiene su causa... y al final te da pena toda esta gente e intentas decir eso, que te gustaría que no fueran tan amargados, tan intolerantes, incultos, cerrados, hipócritas, retrógrados, que te gustaría poder ayudarles a no ser tan mierdas... pero a mí hoy no me pasa eso. Aquí cada uno con lo suyo. Si tú no te has esforzado por descubrir lo que no sabes; si tú no te has esforzado en buscarte una solución a ti mismo ni te has esforzado por entender lo que pasa a tu alrededor... no voy a ser yo quien te ayude. Tú no has querido, te jodes.
Yo ya estoy cansado de ayudar a quien no se lo merece.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Y sobre las entradas, esta entrada.
No hay nada que me de más rabia que dejarme el archivador en clase con todos los apuntes y no poder hacer los deberes ni estudiar ni terminar un trabajo que precisamente hay que entregar mañana y que precisamente estaba por completar dentro de ese archivador. Y lo peor de todo es el sentimiento de laguna mental que tengo al no poder recordar qué fue lo último que hice con él... esperemos que esté en su sitio.
Pero hoy no voy a escribir sobre mis desgracias puntuales, ya que cada uno tiene las suyas y son algo muy molesto, como para insistir en ello en un blog. Por eso he decidido que siempre que pueda, y a menos que no pueda evitarlo porque el caso lo exige, intentaré escribir sobre cosas agradables, sobre cosas curiosas o de cualquier clase, pero siempre algo que no sea desagradable de leer. Cierto es que yo me siento a escribir aquí las cosas que me inquietan y mi punto de vista, pero también es verdad que cuando me pongo a leer blogs no voy buscando que la gente escriba sus problemas, diciendo lo mal que está el mundo y lo infeliz que ha de ser uno.. bueno, un poquito sí, me gusta leer cosas pesimistas, pero llega un punto en el que la gente también busca algo de distracción, algo con lo que olvidar los problemas y cambiar de estado de ánimo, al menos de humor.
También pasa cuando vemos una película. A veces nos gustan de acción, o de esas de llorar al final, o algo dramático o que nos enseñe algo, ciencia ficción, intriga, películas en las que haya que comerse la cabeza, pero también existe un género útil para la distracción y el olvido de los problemas: la comedia. No es el único género que consigue esto, pero sí el que mejor lo hace. Posiblemente no aprendas nada cuando termine la película, pero te ha hecho reír y eso es lo importante. Cuando terminas de verla no tienes el mismo estado mental que cuando empezaste, y con un poco de suerte, habrás memorizado unos cuantos chascarrillos graciosos con los que reírte con tus amigos durante un par de semanas.
Se suponía que tampoco iba a hablar de géneros cinematográficos, aunque ya se me ha olvidado por completo lo que tenía pensado. Algún día me acordaré. Ya sé que es un poco incómodo leer tantas parrafadas que no dicen nada, tanto rollo sin un objetivo fijado desde el principio, ya lo sé, lo siento. Por lo menos estarás disfrutando un poco de mi banda sonora de Coldplay y Amaral, o eso espero.
Creo que iba a hablar del Bachillerato y de cómo veo el curso que se presenta junto con este otoño lleno de optimismo y un año que se ha llenado de resultados... de lo que seguro no iba a hablar es del acontecimiento que está saturando esta semana los telediarios: la huelga general del 29 de septiembre. ¿Por qué? Porque he decidido no expresar si estoy a favor o en contra, no sólo de la huelga, sino de lo que conlleva precisamente el hecho de estar a favor o en contra. La ideología que se esconde detrás de los sindicalistas que la promueven, la que se esconde detrás de los opositores, los sistemas empleados por cada parte para conseguir sus objetivos, los medios utilizados, los fines fijados... he decidido que nunca más (espero ser capaz de cumplirlo) hablaré de política ni de nada relacionado, a no ser que me pregunten, porque he descubierto que hay personas que no saben distinguir qué parte de uno es importante en cuanto a la política, y separarla de la propia persona como amigo o cualquier otro tipo de relación que se tenga con ella. No es por miedo a ser juzgado, sino por miedo a que mi vida personal o profesional se vea afectada a consecuencia de que alguien no sepa respetar o ignorar mis ideas (o las de cualquiera) a la hora de juzgarme con otros deberes (amistad, trabajo, etc.); algún día, no muy lejano, intentaré escribir sobre esto de forma imparcial, sin defender ni atacar a nadie, para expresar mi opinión sobre la inestabilidad política, ideológica y cultural que se viene viviendo en España desde hace ya algún tiempo, de sus causas, de sus consecuencias, de sus posibles soluciones y de cómo pueden existir diversas concepciones de esta realidad precisamente en función del modo de pensar que tenga cada persona que se pare a pensar en esto.
Y además de esa razón para no mostrar mi postura, existen otras, como, por ejemplo, que no tengo por qué tener adoptada una sola postura, ni tengo por qué estar siempre de acuerdo con un lado y en contra del otro, porque, como dije hace tiempo en una de mis entradas, "apuntarse a una ideología es lo peor que se puede hacer", en cualquier caso; y como último motivo, que la política lo contamina todo. Siempre te acabas implicando, aunque no quieras, igual que cuando ves un programa de prensa rosa, tipo Salsa Rosa, Sálvame, etc; ese tipo de programas que sólo sirven para generar audiencia gracias a la implicación de los espectadores en una serie de discusiones que, paradójicamente, ya están escritas en un guión, preparadas y estudiadas. Volviendo a esto de la política, eso es lo que digo, que no voy a mostrar preferencia (o al menos lo intentaré) como objetivo de mis entradas; intentaré expresar mis ideas, de lo que pueda estar bien o mal, como si fuera yo el inventor y el descubridor de lo que defiendo, sin que nadie me haya tenido que convencer con un color o con otro. El que quiera ver colores es porque los lleva en los ojos, pero intentaré escribir en blanco y negro, en gris, ya digo que de forma imparcial de cara al exterior, no sé si me explico bien. Demasiada retórica y ya estoy llegando al límite de lo que considero una entrada cómoda de leer, ya que esta entrada no es del todo significativa en lo que respecta al lector, a ti, sino que tiene que ver sólo conmigo y con el blog, ya que acabo de intentar explicar la forma en que pretendo que sean mis entradas a partir de ahora, aunque tampoco puedo garantizar nada, porque no conozco el futuro y alomejor me arrepiento de lo que estoy escribiendo.
De ahí, ahora, redundar precisamente que soy consciente completamente de todo cuando escribo; de si estoy expresándome en algo personal, en algo que puede implicar al lector, o no, en algo que defiende una ideología que el lector podría no compartir, en algo interesante, algo aburrido, como en este caso, pero que no puedo dejar sin publicar, la forma en que lo escribo, si es muy monótono, si soy muy pedante con las retóricas y las figuras literarias, aunque no las suelo utilizar, si me estoy perdiendo en un mar de ideas desordenadas que acabaré sin comprender, lo que pensará el lector cuando termine de leer, si terminará de leer o no, por qué... es decir, lo tengo en cuenta todo, hasta los puntos y las comas y cómo cambian el sentido de lo que digo sin ponerlo de otra determinada manera.
Aquí concluye esta entrada explicativa para ti, lector, que buscabas algo de distracción y has encontrado ésto, que parece más burocrático que literario, pero cuyo fin es mejorar la escritura y la lectura de mi blog, aunque te pido disculpas porque también soy consciente de que el texto que se apoya sobre esta línea es demasiado aburrido debido a la clase de información que contiene, aunque si le sigues el hilo, puede que hasta encuentres algo interesante.
Al menos (y siendo otra vez egoísta) he recuperado algo de mecanografía.
De todas formas, y dando por satisfecha mi necesidad espontánea e indefinida de estructurar la forma en que mis dedos se moverán sobre las teclas, me atrevo a predecir que las próximas entradas del blog tratarán de cosas más cómodas de leer, más interesantes, aunque más personales y por tanto menos generalizadas, pero más banales y apetecibles a la memoria y a la agudeza visual de cuando se lee algo con ganas.
.
Pero hoy no voy a escribir sobre mis desgracias puntuales, ya que cada uno tiene las suyas y son algo muy molesto, como para insistir en ello en un blog. Por eso he decidido que siempre que pueda, y a menos que no pueda evitarlo porque el caso lo exige, intentaré escribir sobre cosas agradables, sobre cosas curiosas o de cualquier clase, pero siempre algo que no sea desagradable de leer. Cierto es que yo me siento a escribir aquí las cosas que me inquietan y mi punto de vista, pero también es verdad que cuando me pongo a leer blogs no voy buscando que la gente escriba sus problemas, diciendo lo mal que está el mundo y lo infeliz que ha de ser uno.. bueno, un poquito sí, me gusta leer cosas pesimistas, pero llega un punto en el que la gente también busca algo de distracción, algo con lo que olvidar los problemas y cambiar de estado de ánimo, al menos de humor.
También pasa cuando vemos una película. A veces nos gustan de acción, o de esas de llorar al final, o algo dramático o que nos enseñe algo, ciencia ficción, intriga, películas en las que haya que comerse la cabeza, pero también existe un género útil para la distracción y el olvido de los problemas: la comedia. No es el único género que consigue esto, pero sí el que mejor lo hace. Posiblemente no aprendas nada cuando termine la película, pero te ha hecho reír y eso es lo importante. Cuando terminas de verla no tienes el mismo estado mental que cuando empezaste, y con un poco de suerte, habrás memorizado unos cuantos chascarrillos graciosos con los que reírte con tus amigos durante un par de semanas.
Se suponía que tampoco iba a hablar de géneros cinematográficos, aunque ya se me ha olvidado por completo lo que tenía pensado. Algún día me acordaré. Ya sé que es un poco incómodo leer tantas parrafadas que no dicen nada, tanto rollo sin un objetivo fijado desde el principio, ya lo sé, lo siento. Por lo menos estarás disfrutando un poco de mi banda sonora de Coldplay y Amaral, o eso espero.
Creo que iba a hablar del Bachillerato y de cómo veo el curso que se presenta junto con este otoño lleno de optimismo y un año que se ha llenado de resultados... de lo que seguro no iba a hablar es del acontecimiento que está saturando esta semana los telediarios: la huelga general del 29 de septiembre. ¿Por qué? Porque he decidido no expresar si estoy a favor o en contra, no sólo de la huelga, sino de lo que conlleva precisamente el hecho de estar a favor o en contra. La ideología que se esconde detrás de los sindicalistas que la promueven, la que se esconde detrás de los opositores, los sistemas empleados por cada parte para conseguir sus objetivos, los medios utilizados, los fines fijados... he decidido que nunca más (espero ser capaz de cumplirlo) hablaré de política ni de nada relacionado, a no ser que me pregunten, porque he descubierto que hay personas que no saben distinguir qué parte de uno es importante en cuanto a la política, y separarla de la propia persona como amigo o cualquier otro tipo de relación que se tenga con ella. No es por miedo a ser juzgado, sino por miedo a que mi vida personal o profesional se vea afectada a consecuencia de que alguien no sepa respetar o ignorar mis ideas (o las de cualquiera) a la hora de juzgarme con otros deberes (amistad, trabajo, etc.); algún día, no muy lejano, intentaré escribir sobre esto de forma imparcial, sin defender ni atacar a nadie, para expresar mi opinión sobre la inestabilidad política, ideológica y cultural que se viene viviendo en España desde hace ya algún tiempo, de sus causas, de sus consecuencias, de sus posibles soluciones y de cómo pueden existir diversas concepciones de esta realidad precisamente en función del modo de pensar que tenga cada persona que se pare a pensar en esto.
Y además de esa razón para no mostrar mi postura, existen otras, como, por ejemplo, que no tengo por qué tener adoptada una sola postura, ni tengo por qué estar siempre de acuerdo con un lado y en contra del otro, porque, como dije hace tiempo en una de mis entradas, "apuntarse a una ideología es lo peor que se puede hacer", en cualquier caso; y como último motivo, que la política lo contamina todo. Siempre te acabas implicando, aunque no quieras, igual que cuando ves un programa de prensa rosa, tipo Salsa Rosa, Sálvame, etc; ese tipo de programas que sólo sirven para generar audiencia gracias a la implicación de los espectadores en una serie de discusiones que, paradójicamente, ya están escritas en un guión, preparadas y estudiadas. Volviendo a esto de la política, eso es lo que digo, que no voy a mostrar preferencia (o al menos lo intentaré) como objetivo de mis entradas; intentaré expresar mis ideas, de lo que pueda estar bien o mal, como si fuera yo el inventor y el descubridor de lo que defiendo, sin que nadie me haya tenido que convencer con un color o con otro. El que quiera ver colores es porque los lleva en los ojos, pero intentaré escribir en blanco y negro, en gris, ya digo que de forma imparcial de cara al exterior, no sé si me explico bien. Demasiada retórica y ya estoy llegando al límite de lo que considero una entrada cómoda de leer, ya que esta entrada no es del todo significativa en lo que respecta al lector, a ti, sino que tiene que ver sólo conmigo y con el blog, ya que acabo de intentar explicar la forma en que pretendo que sean mis entradas a partir de ahora, aunque tampoco puedo garantizar nada, porque no conozco el futuro y alomejor me arrepiento de lo que estoy escribiendo.
De ahí, ahora, redundar precisamente que soy consciente completamente de todo cuando escribo; de si estoy expresándome en algo personal, en algo que puede implicar al lector, o no, en algo que defiende una ideología que el lector podría no compartir, en algo interesante, algo aburrido, como en este caso, pero que no puedo dejar sin publicar, la forma en que lo escribo, si es muy monótono, si soy muy pedante con las retóricas y las figuras literarias, aunque no las suelo utilizar, si me estoy perdiendo en un mar de ideas desordenadas que acabaré sin comprender, lo que pensará el lector cuando termine de leer, si terminará de leer o no, por qué... es decir, lo tengo en cuenta todo, hasta los puntos y las comas y cómo cambian el sentido de lo que digo sin ponerlo de otra determinada manera.
Aquí concluye esta entrada explicativa para ti, lector, que buscabas algo de distracción y has encontrado ésto, que parece más burocrático que literario, pero cuyo fin es mejorar la escritura y la lectura de mi blog, aunque te pido disculpas porque también soy consciente de que el texto que se apoya sobre esta línea es demasiado aburrido debido a la clase de información que contiene, aunque si le sigues el hilo, puede que hasta encuentres algo interesante.
Al menos (y siendo otra vez egoísta) he recuperado algo de mecanografía.
De todas formas, y dando por satisfecha mi necesidad espontánea e indefinida de estructurar la forma en que mis dedos se moverán sobre las teclas, me atrevo a predecir que las próximas entradas del blog tratarán de cosas más cómodas de leer, más interesantes, aunque más personales y por tanto menos generalizadas, pero más banales y apetecibles a la memoria y a la agudeza visual de cuando se lee algo con ganas.
.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Again
Hoy decides que conservarás tu nuevo reto de acostarte pronto. Y el de hacer diez flexiones cuando te levantes por la mañana, otras diez al acostarte y diez cada vez que vayas al baño. Hoy decides ponerte a escuchar música de hace tiempo porque no sabes si pensar o no pensar en tu nueva compañera de al lado, que puede que no tenga nada de especial, pero es nueva y eso hace que te fijes en ella cuando nadie más lo hace, y casualmente has descubierto que sí, tiene algo de especial, precisamente porque sigues pensando en ella.
Hoy decides que te ha gustado eso de hacer lo que llamas "una vida más o menos correcta"; cumplir con tus obligaciones, estudiar más de la cuenta para competir en condiciones con los que sacan mejores notas, ir en serio a por tu carrera de ingeniería... porque has descubierto que cuando cumples a tiempo con tus obligaciones, sigues teniendo tiempo (incluso más) para divertirte y para hacer cosas que no sean obligaciones, como satisfacer a tus suscriptores de youtube y hacer cosas que te hayan pedido, como leer todos esos libros que hace tiempo que querías empezar a leer, como hacer algo más de deporte, como aprender recetas nuevas de cocina, como investigar la relación directa o indirecta entre los discursos de tu profesor de filosofía y su pasado, probablemente traumático y decisivo para su actual presente.
Hoy te has parado a pensar realmente en si merece la pena o no pasar tantas horas estudiando y discutiendo sobre ideologías, grupos, movimientos, historia, rumores, cambios, votos, partidos y todo aquello que tenga que ver con la política, porque te ha entrado en la cabeza la idea de que no puedes apuntarte a una ideología sin conocer la contraria, de que no puedes decir que algo sea bueno sin plantearte que lo contrario también puede ser bueno, de que todo es tan extremadamente relativo que ni tú ni nadie tiene el conocimiento suficiente como para ser digno de juzgar realmente cuál es la ideología correcta, ya que ese concepto de "correcta" depende completamente desde el interés con el que se mire; depende de si lo que se busca es el beneficio para la burocracia, para el sistema visto desde arriba, para el pueblo, para el país, para los ricos, para los pobres, para los listos, para los vagos, para los soñadores, para los que se estancan... o para todos. Te das cuenta de que, tenga quien tengan razón, eso nunca se va a saber del todo porque siempre, por muy absoluta que sea una mayoría democrática, siempre habrá otra mayoría (o minoría) con unas ideas opuestas que defender, con unos argumentos propios, igual que los tuyos, con unas ideas propias, tan respetables como las tuyas, y que todo el mundo debería escuchar, igual que las tuyas. Y parece una gilipollez, pero esto te ha relajado bastante en tu lucha interna de si eres o no una buena persona, concepto que venías cuantificando erróneamente en función de estas fruslerías políticas que nunca te llevarán a ningún lado si su defensa implica en algún caso el uso de la violencia o fomenta el odio entre cualquier par o grupo de personas, por grande o pequeño que sea, y has decidido, terminantemente, alejarte de una guerra que no es tuya (ni debería ser de nadie) y empezar a pensar en ti mismo en cooperación con los demás, siempre cooperación, siempre concordia, siempre ayuda mutua, siempre la comprensión por encima del rechazo; ya sea a nivel personal o profesional, a nivel amoroso o a nivel amistoso, o político... da igual. Simplemente has decidido que es conveniente conservar unos principios básicos de respeto y convivencia por encima de cualquier diferencia ideológica, étnica o simplemente de pensamiento; ya que el pensamiento que tienes no te pertenece a ti por completo, sino que ha sido modelado por una serie de factores que te han llevado a pensar de la manera en que piensas, y no de otra, debido a tus experiencias del pasado, a tu aprendizaje sobre esas experiencias y a tu nivel de reacción ante ese aprendizaje, cosa que habría sido distinta simplemente con que hubieran cambiado un par de esos de tus factores, como el lugar de nacimiento, el año, la gente que te ha rodeado, etc... y por eso no puedes asegurar que tu pensamiento sea propiedad exclusivamente tuya.
Volviendo a lo de antes, has vuelto a recuperar tus amores platónicos, la pasión por la lectura, has vuelto a descubrir esa magia de la navidad en las calles de Madrid que no podías ver cuando creías que eras demasiado mayor, has vuelto a recuperar la pasión por la pintura, por la vida, por aprovechar el tiempo, por demostrar las cosas de las que hablas... hasta que alguien te vuelva a desanimar.. aunque ese alguien sueles ser tú mismo.
Hoy decides que te ha gustado eso de hacer lo que llamas "una vida más o menos correcta"; cumplir con tus obligaciones, estudiar más de la cuenta para competir en condiciones con los que sacan mejores notas, ir en serio a por tu carrera de ingeniería... porque has descubierto que cuando cumples a tiempo con tus obligaciones, sigues teniendo tiempo (incluso más) para divertirte y para hacer cosas que no sean obligaciones, como satisfacer a tus suscriptores de youtube y hacer cosas que te hayan pedido, como leer todos esos libros que hace tiempo que querías empezar a leer, como hacer algo más de deporte, como aprender recetas nuevas de cocina, como investigar la relación directa o indirecta entre los discursos de tu profesor de filosofía y su pasado, probablemente traumático y decisivo para su actual presente.
Hoy te has parado a pensar realmente en si merece la pena o no pasar tantas horas estudiando y discutiendo sobre ideologías, grupos, movimientos, historia, rumores, cambios, votos, partidos y todo aquello que tenga que ver con la política, porque te ha entrado en la cabeza la idea de que no puedes apuntarte a una ideología sin conocer la contraria, de que no puedes decir que algo sea bueno sin plantearte que lo contrario también puede ser bueno, de que todo es tan extremadamente relativo que ni tú ni nadie tiene el conocimiento suficiente como para ser digno de juzgar realmente cuál es la ideología correcta, ya que ese concepto de "correcta" depende completamente desde el interés con el que se mire; depende de si lo que se busca es el beneficio para la burocracia, para el sistema visto desde arriba, para el pueblo, para el país, para los ricos, para los pobres, para los listos, para los vagos, para los soñadores, para los que se estancan... o para todos. Te das cuenta de que, tenga quien tengan razón, eso nunca se va a saber del todo porque siempre, por muy absoluta que sea una mayoría democrática, siempre habrá otra mayoría (o minoría) con unas ideas opuestas que defender, con unos argumentos propios, igual que los tuyos, con unas ideas propias, tan respetables como las tuyas, y que todo el mundo debería escuchar, igual que las tuyas. Y parece una gilipollez, pero esto te ha relajado bastante en tu lucha interna de si eres o no una buena persona, concepto que venías cuantificando erróneamente en función de estas fruslerías políticas que nunca te llevarán a ningún lado si su defensa implica en algún caso el uso de la violencia o fomenta el odio entre cualquier par o grupo de personas, por grande o pequeño que sea, y has decidido, terminantemente, alejarte de una guerra que no es tuya (ni debería ser de nadie) y empezar a pensar en ti mismo en cooperación con los demás, siempre cooperación, siempre concordia, siempre ayuda mutua, siempre la comprensión por encima del rechazo; ya sea a nivel personal o profesional, a nivel amoroso o a nivel amistoso, o político... da igual. Simplemente has decidido que es conveniente conservar unos principios básicos de respeto y convivencia por encima de cualquier diferencia ideológica, étnica o simplemente de pensamiento; ya que el pensamiento que tienes no te pertenece a ti por completo, sino que ha sido modelado por una serie de factores que te han llevado a pensar de la manera en que piensas, y no de otra, debido a tus experiencias del pasado, a tu aprendizaje sobre esas experiencias y a tu nivel de reacción ante ese aprendizaje, cosa que habría sido distinta simplemente con que hubieran cambiado un par de esos de tus factores, como el lugar de nacimiento, el año, la gente que te ha rodeado, etc... y por eso no puedes asegurar que tu pensamiento sea propiedad exclusivamente tuya.
Volviendo a lo de antes, has vuelto a recuperar tus amores platónicos, la pasión por la lectura, has vuelto a descubrir esa magia de la navidad en las calles de Madrid que no podías ver cuando creías que eras demasiado mayor, has vuelto a recuperar la pasión por la pintura, por la vida, por aprovechar el tiempo, por demostrar las cosas de las que hablas... hasta que alguien te vuelva a desanimar.. aunque ese alguien sueles ser tú mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)