No sé cómo empezar, ni cómo acabará esta entrada, que esta vez será más tangible de lo normal en este blog. Lo que en ella trataré parte de un evento con fecha, lugar y anécdotas, el concierto en Madrid del 18 de octubre, la gira en general, pero tiene unas raíces extremadamente profundas en lo que ha sido la presencia de sus canciones a lo largo de los desastrosos años que han transcurrido en mi vida desde que empecé a escuchar la voz de Eva y las guitarras de Juan, allá por mis doce años, y supongo que más de lo mismo en cuanto al resto de fans y todos aquellos que han encontrado algo excepcional en sus letras y melodías. Quizá, y probablemente cometiendo cierto atrevimiento por encima de la temática inicial, me centraré algo más en esta segunda observación. Por tanto, supongo que todo lo escrito se irá desglosando a partir de lo acontecido en último lugar; sin embargo, no soy ni puedo ser conocedor de todo lo respectivo al grupo, a lo que hay alrededor o lo que hay en otras mentes; me limitaré, como no debería ser de otra forma, a exponer lo que hay en la mía...
El evento en particular, más allá de la organización y del transcurso de lo planeado, en lo cual no hubo ninguna anormalidad destacable, fue de lo más especial. Y para ello existen diversas razones; no sé si por haber ofrecido alojamiento a Andrea, dado mi amor incondicional hacia el Norte y generalmente hacia la gente que de allí procede (algo probablemente muy relacionado con mis gustos por la lluvia, el frío, la seriedad...), bien porque hacía mucho tiempo que no conocía a un grupo de personas tan maravillosas y pasaba un día tan agradable en compañía de alguien que no fuera un conocido de toda la vida, o bien porque llevaba demasiado tiempo sin emocionarme así con un concierto. Por una cosa, por otra, o por todas a la vez, he de reconocer que no olvidaré fácilmente lo de ayer.
Me guste o no, suelo ser bastante decantado hacia lo triste, depresivo o emotivo, por lo que todo esto siempre provoca un efecto más rápido que lo contrario. De esta forma, el terreno estuvo bien preparado desde el grisáceo y lluvioso amanecer, algo que no conseguí ignorar ni con un libro de Eduardo Mendoza entre las manos. Tras abandonar a Andrea y a Ainhoa en el metro, acudir a una entrevista de trabajo cuyo desastre se forjó entre las limitaciones ideológicas de alguien cercano y pasar por casa para comer y cambiarme de ropa, todo empezó a mejorar hacia lo que sería, con gran certeza, el mejor día que he vivido en esta horrible ciudad en muchos meses. Las horas de espera se hicieron cortas en la cola, muy buen ambiente y un sinfín de cosas que habría echado de menos en otras circunstancias. Dentro de la sala, una posición inmejorable en la que consiguieron encontrarme el resto de personas que venían conmigo y que no habían aparecido antes. El señor Pablo Arribas, o mejor dicho, Pichurra, se encargó de calentar motores con una extraña selección de buena música; el momento Vetusta Morla del principio me deprimió un poco, al no tener allí nadie a quien besar (quizá sí lo hubo, pero eso queda reservado para mi blog privado), que es lo único que se puede hacer en momentos así, de los que hubo unos cuantos a lo largo del concierto, pero terminó de convencerme con Mrs. Robinson y algún que otro clásico que me hicieron entrar, como dice Enrique, "in the mood" con la intensidad que necesitaba.
Respecto a las más de dos horas de concierto, no me atreveré a hacer ningún comentario tan específico; supongo que todos los que allí estuvimos nos quedamos sin palabras para describir tales vibraciones; por tanto, bajo ningún concepto osaré destacar cualquier detalle negativo, pues si lo hubo, no merece ser nombrado en lo que pretendo que sea mi humilde y resumida narración de un acontecimiento del que nunca me arrepentiré de haber formado parte. Bajo estas condiciones, queda poco que comentar; Eva nos hizo recordar (si es que alguna vez alguien lo había olvidado) por qué la adoramos, por qué aquellas letras no pueden pertenecer a ninguna otra voz del planeta, como no puede haber otras manos que se apropien de sus correspondientes acordes y (a mi parecer, perfectos) punteos, si no son las de Juan, que volvió a hacer gala de su más característica sobriedad enamoradiza sobre el escenario y, quizá con el mismo propósito, de su emotiva fuerza musical inútilmente escondida bajo su intachable actitud de voz en grito reprimida por impotencias y rebeldías, directamente plasmadas sobre cada nota, cada efecto y cada verso de unas letras cuyo significado supera los límites de la verdad cada vez que alguien las escucha.
Al finalizar el concierto, antes de que nadie terminara de asimilar lo que había tenido lugar en la más exitosa combinación de circunstancias, una larga espera a las puertas de una noche húmeda se vio recompensada con la presencia de los héroes (no comparto eso de "un día nada más"), sus firmas y algunas fotos. Tras ello, y contando con el creciente agotamiento físico de todo ser vivo allí presente, la madrugada empezó a adquirir niveles de surrealismo dignos de un autor de Seix Barral, que casi no habría imaginado vivir en mi propia ciudad. Aún así, las mentes no acabaron del todo trastornadas, pues mantenían la más pura ilusión antílope, así que ningún momento dejó de ser memorable. Unas pocas horas de sueño y éste empezó a disolverse poco a poco; algunos afortunados continuaron la ruta salvaje hacia la ciudad Condal, otros desaparecieron antes de que mi subconsciente pudiera soltar un mísero quejido de desconsuelo, y el resto, como Andrea, regresaron a su ciudad. Y tras volver del aeropuerto de Barajas, cuyos pasillos han sido escenario de mis decepciones más amargas, comienzan todas las pajas mentales que me han llevado a escribir esto.
Supongo que todo lo anterior ha puesto de manifiesto que entre los múltiples grupos, cantantes, etc. que me gustan, Amaral es por excelencia el primero, y preveo que así será siempre. Cuando empecé a tocar la guitarra, lo primero que aprendí fueron canciones de Amaral, que posteriormente fui perfeccionando dentro de mis limitaciones; los recuerdos más intensos que tengo desde siempre, tienen su música como banda sonora. No les faltó intensidad, en sus respectivos momentos, a otros grupos importantes en mi memoria, tales como Coldplay, The Cranberries, Bob Dylan, James Blunt, Dire Straits, los maravillosos Simon y Garfunkel, U2, Keane, Los Secretos, The Beatles, The Killers e Ismael Serrano. Sin embargo, Amaral no ha tenido "su época" en un momento determinado; ellos han tenido (y siguen teniendo) una época constante, siempre ha habido una canción suya para cada momento, para cada alegre recuerdo, para cada trago amargo y alguna que otra tragedia. En este último término se podría decir, y sin pretensiones de exagerar lo más mínimo, que Amaral me ha salvado la vida en varias ocasiones, y me la ha arrebatado, dulcemente, en otras tantas.
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sábado, 20 de octubre de 2012
sábado, 12 de marzo de 2011
UN AÑO CON ESTE BLOG A CUESTAS
Cuánto tiempo sin escribir... ahora que lo pienso, exactamente por estas fechas hace justo un año que publiqué mi primera entrada en este blog. Tenía otro nombre: "Just looking for the truth"; recuerdo que dos o tres meses después cambié el nombre y el dominio a "En contra de los tiempos", y hasta ahora.
¿Y qué es lo mejor que tengo que decir después de un año? Fumar no mola. Qué quedó de ese propósito de año nuevo, "I won't start smoking"... todavía no es tarde.
Haciendo memoria, recuerdo que empecé a escribir este blog por diversión, por compartir en la intimidad lo que a nadie me atrevía a decir directamente, pero sí dejando que otros me leyeran. Me puse a seguir unos cuantos blogs; yo empecé con tres seguidores, y ahora quince, no está mal. A mí me vale. Después esto de escribir se convirtió en una especie de necesidad, un vicio, una vía de escape para quien quisiera leer mis aburridas líneas, y para mi sorpresa, había quien disfrutaba leyendo mis pajas mentales y demás memeces. Allá atrás quedan aquellas pequeñas "reflexiones" sobre la libertad, la verdad, la tristeza, la soledad... andaba rodeado de amigos, de follones, de quedadas, de fotos, de malos rollos, de esperanzas... Terminando un bonito curso, 4º de la ESO, que aunque acabó de forma un poco atropellada y con ciertos rincones de sombra, siempre recordaré como un curso memorable por todo lo bueno que me dio en ciertos sentidos, sobre todo por ese famoso viaje, "Salou 2010", que dentro de no mucho describiré en una entrada en plan nostálgico, por si a alguien le trae recuerdos. Empezaron los ensayos con un grupo que se desmoronó igual que se había formado: lentamente. Empezaron las injusticias escolares de la misma forma en que se esfumaron: lentamente. Empezaron los días de soledad de la misma forma en que debían empezar, lentamente... pero no como acabaron. Acabaron de sopetón, de la noche a la mañana, en cuestión de unos días, allá por octubre-noviembre del pasado año :)
Un verano sin ninguna expectativa, sin prisas, sin ganas de ver casi a nadie, sólo de tocar mi guitarra en la intimidad, ganas de escapar de todo, de que algo cambiara... y cambió. Ya lo creo que cambió.
Pero aun así, aunque el curso se vio sombreado en esos ciertos sentidos, también tuvo puntos de luz. Uno de ellos, quizá no el principal, pero sí el más importante, fue esa complicidad en la que anduvimos un par de amigos y yo, una señora llamada Blanca y yo, un señorito llamado Jota y yo, otro señorito llamado Pablo y yo, y los odios transitorios a ciertas personas descritas en cierta entrada escrita en cierto momento en que me harté de todo, justo antes de que nos dieran las notas finales y nos mandaran a nuestra casa. No recuerdo haber tenido vacaciones más deseadas que las del curso pasado; aquella semana a mis anchas por el paseo marítimo, disfrutando del pescaíto malagueño y la cultura hotelera (cama-tumbona, tumbona-comedor, comedor-playa, playa-cama...); después unas semanas de tranquilidad absoluta en mi soledad por Madrid y después, y para rematar y estropearlo todo, cierto período amargo en tierras del Este que parecía no acabar nunca. Sólo entonces cambiaron de verdad las cosas. A partir de ese momento, con el inicio del nuevo curso, con los compañeros de siempre y los nuevos (ahora siguen siendo los de siempre, no hay sitio para los nuevos, no esta vez), con las innovaciones en las asignaturas, con los recuerdos y las fotos de todo un año memorable por los brillos en medio de la noche, con esa esperanza que nunca se apagó y que al final encontró su recompensa, esa esperanza alargada en el tiempo que me hizo convertirme en quien no era... y por extraño que parezca, el fin de esa esperanza amarga me devolvió a lo que yo siempre fui y he querido seguir siendo, esa persona que siempre tiene algún motivo para sonreír y a la vez otro para estar serio, sin nada que me hiciera llorar. Y gracias a eso nuevo que llegó, puedo presumir de no haber cambiado lo que fui desde siempre. Aunque esa persona que llegó a mi vida haya supuesto algo completamente nuevo y que, se supone que debería haberme cambiado radicalmente, sólo lo ha hecho en parte. ¿En qué parte? En la de devolverme la felicidad y la esperanza de pensar que todo merece la pena, pase lo que pase. Pero en lo demás no me cambió, y nada podría hacerlo. Me siguen haciendo gracia la misma clase de chistes, me siguen deprimiendo los mismos temas, me siguen gustando las películas de vaqueros y de la Segunda Guerra Mundial, me siguen calentando las mismas injusticias, sigo defendiendo lo que antes defendía, sigo siendo fan número uno de Amaral, sigo teniendo curiosidad por otros ciertos temas, sigo siendo adicto al telediario de las 3, sigo pensando en mis lecturas nocturnas... así que no te preocupes, pequeña, que tu 'Alees' no ha cambiado ni lo va a hacer...
Cuando una persona te dice que no cambies (y ese fue en primer lugar mi tío Fernando) es porque hay algo en ti que realmente tiene un valor que no debe marcharse; es porque hay algo en ti que te hace diferente del resto, algo que esa persona admira en ti... y cuando te lo dice una segunda persona, ya no puedes dudarlo ni un instante. Solución: no cambies. Dificultad: no importa la dificultad. Por tanto, es pan comido, y más cuando hay alguien que me importa... y no sólo eso. También por mi mismo; creo que yo también he aprendido a valorar lo que no quiero ni quieren que deje de ser. Y así se mantendrá. Sigo utilizando el mismo perfume.
Pero regresando al tema, y dando por concluida la entrada, que no quiero que esto se convierta en otro "repaso" del 2010, simplemente decir eso; que este blog cumple un año y estoy orgulloso de haberlo creado y del progreso que ha seguido.
A los lectores y seguidores, espero que hasta ahora hayáis disfrutado con mis entradas y mis descarrilamientos en esto de la "teenage", que me sigue quedando pequeña, pero me encanta escribirla.
A esa persona por la cual empecé a escribir todo esto, gracias por ayudarme a creer que es posible hacer algo especial a largo plazo. Ahora lo he comprobado, y no sólo me refiero al blog. Gracias :)
A mon père, después de meterte tanto entre mis líneas, supongo que seguiré haciéndolo, aunque no con tanta frecuencia, pero seguirás dando la lata en los títulos de algunas de mis locuras, sean cuales sean. Yo también te pedí que no cambiaras.
A mis compis y antiguos amigos que siempre me reservaron un sitio en su corazón, desde aquí, y sé que lo van a leer, gracias por quitar parte de toda esa amargura; vosotros también tendréis siempre un sitio en mi pequeño corazón.
A mi chica, que empezó a formar parte de todo esto sin apenas darnos cuenta, y que ha cambiado radicalmente ciertos aspectos de mi vida, también gracias; no por algo en concreto, sino por TODO al mismo tiempo; por hacerme feliz, por enseñarme que esas historias de amor de las películas no son ciencia ficción, por salvarme del abismo que me esperaba a la vuelta de los meses... todavía hay muchas canciones que te tengo que dedicar :)
Este tren sigue adelante y por el momento no va a parar; que se suba quien pueda o quien sepa; de momento, los que están a bordo no se van a ir. Ale, un año ya!
¿Y qué es lo mejor que tengo que decir después de un año? Fumar no mola. Qué quedó de ese propósito de año nuevo, "I won't start smoking"... todavía no es tarde.
Haciendo memoria, recuerdo que empecé a escribir este blog por diversión, por compartir en la intimidad lo que a nadie me atrevía a decir directamente, pero sí dejando que otros me leyeran. Me puse a seguir unos cuantos blogs; yo empecé con tres seguidores, y ahora quince, no está mal. A mí me vale. Después esto de escribir se convirtió en una especie de necesidad, un vicio, una vía de escape para quien quisiera leer mis aburridas líneas, y para mi sorpresa, había quien disfrutaba leyendo mis pajas mentales y demás memeces. Allá atrás quedan aquellas pequeñas "reflexiones" sobre la libertad, la verdad, la tristeza, la soledad... andaba rodeado de amigos, de follones, de quedadas, de fotos, de malos rollos, de esperanzas... Terminando un bonito curso, 4º de la ESO, que aunque acabó de forma un poco atropellada y con ciertos rincones de sombra, siempre recordaré como un curso memorable por todo lo bueno que me dio en ciertos sentidos, sobre todo por ese famoso viaje, "Salou 2010", que dentro de no mucho describiré en una entrada en plan nostálgico, por si a alguien le trae recuerdos. Empezaron los ensayos con un grupo que se desmoronó igual que se había formado: lentamente. Empezaron las injusticias escolares de la misma forma en que se esfumaron: lentamente. Empezaron los días de soledad de la misma forma en que debían empezar, lentamente... pero no como acabaron. Acabaron de sopetón, de la noche a la mañana, en cuestión de unos días, allá por octubre-noviembre del pasado año :)
Un verano sin ninguna expectativa, sin prisas, sin ganas de ver casi a nadie, sólo de tocar mi guitarra en la intimidad, ganas de escapar de todo, de que algo cambiara... y cambió. Ya lo creo que cambió.
Pero aun así, aunque el curso se vio sombreado en esos ciertos sentidos, también tuvo puntos de luz. Uno de ellos, quizá no el principal, pero sí el más importante, fue esa complicidad en la que anduvimos un par de amigos y yo, una señora llamada Blanca y yo, un señorito llamado Jota y yo, otro señorito llamado Pablo y yo, y los odios transitorios a ciertas personas descritas en cierta entrada escrita en cierto momento en que me harté de todo, justo antes de que nos dieran las notas finales y nos mandaran a nuestra casa. No recuerdo haber tenido vacaciones más deseadas que las del curso pasado; aquella semana a mis anchas por el paseo marítimo, disfrutando del pescaíto malagueño y la cultura hotelera (cama-tumbona, tumbona-comedor, comedor-playa, playa-cama...); después unas semanas de tranquilidad absoluta en mi soledad por Madrid y después, y para rematar y estropearlo todo, cierto período amargo en tierras del Este que parecía no acabar nunca. Sólo entonces cambiaron de verdad las cosas. A partir de ese momento, con el inicio del nuevo curso, con los compañeros de siempre y los nuevos (ahora siguen siendo los de siempre, no hay sitio para los nuevos, no esta vez), con las innovaciones en las asignaturas, con los recuerdos y las fotos de todo un año memorable por los brillos en medio de la noche, con esa esperanza que nunca se apagó y que al final encontró su recompensa, esa esperanza alargada en el tiempo que me hizo convertirme en quien no era... y por extraño que parezca, el fin de esa esperanza amarga me devolvió a lo que yo siempre fui y he querido seguir siendo, esa persona que siempre tiene algún motivo para sonreír y a la vez otro para estar serio, sin nada que me hiciera llorar. Y gracias a eso nuevo que llegó, puedo presumir de no haber cambiado lo que fui desde siempre. Aunque esa persona que llegó a mi vida haya supuesto algo completamente nuevo y que, se supone que debería haberme cambiado radicalmente, sólo lo ha hecho en parte. ¿En qué parte? En la de devolverme la felicidad y la esperanza de pensar que todo merece la pena, pase lo que pase. Pero en lo demás no me cambió, y nada podría hacerlo. Me siguen haciendo gracia la misma clase de chistes, me siguen deprimiendo los mismos temas, me siguen gustando las películas de vaqueros y de la Segunda Guerra Mundial, me siguen calentando las mismas injusticias, sigo defendiendo lo que antes defendía, sigo siendo fan número uno de Amaral, sigo teniendo curiosidad por otros ciertos temas, sigo siendo adicto al telediario de las 3, sigo pensando en mis lecturas nocturnas... así que no te preocupes, pequeña, que tu 'Alees' no ha cambiado ni lo va a hacer...
Cuando una persona te dice que no cambies (y ese fue en primer lugar mi tío Fernando) es porque hay algo en ti que realmente tiene un valor que no debe marcharse; es porque hay algo en ti que te hace diferente del resto, algo que esa persona admira en ti... y cuando te lo dice una segunda persona, ya no puedes dudarlo ni un instante. Solución: no cambies. Dificultad: no importa la dificultad. Por tanto, es pan comido, y más cuando hay alguien que me importa... y no sólo eso. También por mi mismo; creo que yo también he aprendido a valorar lo que no quiero ni quieren que deje de ser. Y así se mantendrá. Sigo utilizando el mismo perfume.
Pero regresando al tema, y dando por concluida la entrada, que no quiero que esto se convierta en otro "repaso" del 2010, simplemente decir eso; que este blog cumple un año y estoy orgulloso de haberlo creado y del progreso que ha seguido.
A los lectores y seguidores, espero que hasta ahora hayáis disfrutado con mis entradas y mis descarrilamientos en esto de la "teenage", que me sigue quedando pequeña, pero me encanta escribirla.
A esa persona por la cual empecé a escribir todo esto, gracias por ayudarme a creer que es posible hacer algo especial a largo plazo. Ahora lo he comprobado, y no sólo me refiero al blog. Gracias :)
A mon père, después de meterte tanto entre mis líneas, supongo que seguiré haciéndolo, aunque no con tanta frecuencia, pero seguirás dando la lata en los títulos de algunas de mis locuras, sean cuales sean. Yo también te pedí que no cambiaras.
A mis compis y antiguos amigos que siempre me reservaron un sitio en su corazón, desde aquí, y sé que lo van a leer, gracias por quitar parte de toda esa amargura; vosotros también tendréis siempre un sitio en mi pequeño corazón.
A mi chica, que empezó a formar parte de todo esto sin apenas darnos cuenta, y que ha cambiado radicalmente ciertos aspectos de mi vida, también gracias; no por algo en concreto, sino por TODO al mismo tiempo; por hacerme feliz, por enseñarme que esas historias de amor de las películas no son ciencia ficción, por salvarme del abismo que me esperaba a la vuelta de los meses... todavía hay muchas canciones que te tengo que dedicar :)
Este tren sigue adelante y por el momento no va a parar; que se suba quien pueda o quien sepa; de momento, los que están a bordo no se van a ir. Ale, un año ya!
martes, 1 de febrero de 2011
Small future [1]
Últimamente se me va la poesía al escribir, y mis textos ya no son tan literarios como pretenden... pero bueno, tampoco es lo que más me importa en este momento. Prefiero modificar la forma para preservar la fidelidad del contenido, que modificar este último con el fin de adecuar su apariencia.
De hecho, hay cosas que están cambiando en este aspecto. Quizá se deba, entre otras cosas, a que últimamente no me siento delante del teclado cuando necesito expresar algo; últimamente lo hago porque sí, porque me apetece escribir, pero no sé el qué, ni cómo empezar... pero me dejo de tantos rollos, que ni vosotros tenéis tiempo, ni yo tengo ganas de aburriros más.
De aquí a unas semanas publicaré en YouTube un discurso, dando mi opinión sobre el sistema educativo español, criticando algunos aspectos propios, y otros generales, que se extienden más allá de las fronteras de nuestro territorio. Será triste todo lo que voy a decir en ese discurso, pero tengo ganas de hacerlo, y tengo la obligación de hacerlo, si realmente quiero hacer algo, cualquier cosa.
Otra cosa que quería anunciaros es que ya está en marcha mi "blog de escapadas"; un blog dedicado a hacer una pequeña entrada conmemorativa de cada una de las escapadas - excursiones - viajecillos que estoy empezando a hacer en 2011, con el fin de mostrar un lado más libre de la vida de ciudad en la que andamos inmersos. El enlace es el siguiente:
Suscribiros si os gusta, era simplemente para darle un poco de publicidad.
Qué más.. ah, sí. He descubierto que me gusta escuchar música de piano, música tranquila de piano, mientras estudio, pienso... me ayuda a concentrarme un montón y he observado cómo aumenta mi rendimiento a la hora de estudiar y trabajar en casa. Os recomiendo, al menos, que lo probéis. Un pianista que me gusta, por ejemplo, es Walter Mazzaccaro, para empezar.
Hala, hoy no os aburriré más, que mañana tengo que estar fresco para rendir un poco, hacer la competencia a mis compañeros y pensar en todo lo que me espera en los próximos meses, de exámenes, proyectos, cambios y mucho, mucho amor que dar a una persona que se lo merece.
Feliz semana a todos! :)
lunes, 10 de enero de 2011
¿Rutina nueva o la misma de siempre?
[Mi más sentido pésame a los que hayáis empezado, hoy lunes, las clases o el trabajo, después de las vacaciones de "Navidad", o simplemente tras este corto fin de semana].
Un lunes de lo más normal, a mi parecer, aunque ha sido como suele ser todos los años a la vuelta de vacaciones. ¡Feliz año! ¡Feliz año! Gente que no te ha hablado en dos meses, o en tres; gente que nunca te saluda, gente que habla mal de ti, toda esa gente va hoy y te desea feliz año, como si a alguno de ellos les importara cómo cojones te va la vida y si realmente merece la pena desearte feliz año.
Buen rollo en los pasillos; las amiguitas dándose abrazos, los profesores sonriendo y perdonando los retrasos de los dormilones, todos con un Feliz Año en la boca. Un día en el que todos habrían deseado no volver de vacaciones, pero al fin y al cabo, un día deseable y agradable por ese buen ambiente que pocas veces se suele ver.
Yo, personalmente, me esperaba un día peor, ya que andaba algo deprimido por ciertas complicaciones inesperadas del nuevo año.. pero al final no ha sido tan malo. Total, como casi no tengo amigos ni quiero tenerlos, como prefiero pasar la mayoría de las seis horas de jornada callado y pensando en mis cosas, no me ha afectado mucho la toma de contacto. Es como quedarse en casa, pero con gente alrededor. ¿Deberes? NO HE ABIERTO NI UN PUTO LIBRO EN TODAS LAS VACACIONES. Y bien orgulloso que estoy. Ahora toca apretar, repasar, preparar todos los exámenes que vienen de golpe.. pero me da igual. Yo ya estaba preparado para eso. No tengo constancia. Me gustan más los esfuerzos cortos y a lo bestia, me siento más realizado. Así que eso me ha venido bien. Que nos metan caña otra vez, que nos den algo obligatorio para hacer, que nos pongan nota. Que nos echen broncas y que nos pongan la cabeza a trabajar. Es una putada, sí, ¡claro que lo es! Pero mola.
Tener que compaginar el mundo de los estudios y de los exámenes con los nuevos proyectos de producción musical que he creado, y esta vez con colaboradores! Es agobiante, pero estas cosas a uno lo mantienen activo.
Y qué raro es todo últimamente... Vacaciones, luego clase, luego vacaciones mentales... hasta que alguien te pone un examen y te hostias contra tu propia rutina, intentas salir del empanamiento... pero vuelves a caer en tus rayadas mentales sin sentido, vuelves a pensar que te concentras menos que nadie, aunque la práctica te demuestra que nadie es capaz de concentrarse tanto como tú.. y vuelves a entrar en la misma espiral comparativa de la que nunca conseguirás salir, y vuelta a empezar; te vuelves a deprimir, vuelves a poner música, vuelves escribir alguna entrada en tu blog... y así hasta que vuelves a salir de casa, te compras alguna chaqueta chula o unas zapatillas y se te pasa la depresión.
Y en medio de todo este vendaval de rutinas y altibajos emocionales, te pones a pensar en la chica que te gusta, que te vuelve loco, que te arrebata la voluntad y te ciega a gusto de tus labios, que te ha robado los sueños porque los únicos sueños que te quedan son volver a estar con ella... y te vuelves a hacer un café a las nueve de la noche, vuelves a calentar el teléfono con la oreja, o a calentarte la oreja con el teléfono, vuelves a hacer un retrato de Elvis, guitarra en mano, vuelves, vuelves, vuelves... vuelves a pensar en lo que ha cambiado tu vida desde que empezaste a conocerte. Vuelves a esperar que todo siga cambiando... y tú sin poder hacer nada.
Ale, por si no habíais leído de esto en algún otro blog, aquí tenéis mi entrada aburrida de vuelta a la rutina.
Siento no emocionaros tanto últimamente; creo que mi cabeza se ha roto y desde entonces ya no escribo nada con sentido, al menos no con tanta frecuencia.
Os dejo también un enlace al blog de mi hermana, que escribe cosillas de vez en cuando, aunque no me atrevo a calificarlas:
http://simplereflejodelarealidad.blogspot.com/
Un lunes de lo más normal, a mi parecer, aunque ha sido como suele ser todos los años a la vuelta de vacaciones. ¡Feliz año! ¡Feliz año! Gente que no te ha hablado en dos meses, o en tres; gente que nunca te saluda, gente que habla mal de ti, toda esa gente va hoy y te desea feliz año, como si a alguno de ellos les importara cómo cojones te va la vida y si realmente merece la pena desearte feliz año.
Buen rollo en los pasillos; las amiguitas dándose abrazos, los profesores sonriendo y perdonando los retrasos de los dormilones, todos con un Feliz Año en la boca. Un día en el que todos habrían deseado no volver de vacaciones, pero al fin y al cabo, un día deseable y agradable por ese buen ambiente que pocas veces se suele ver.
Yo, personalmente, me esperaba un día peor, ya que andaba algo deprimido por ciertas complicaciones inesperadas del nuevo año.. pero al final no ha sido tan malo. Total, como casi no tengo amigos ni quiero tenerlos, como prefiero pasar la mayoría de las seis horas de jornada callado y pensando en mis cosas, no me ha afectado mucho la toma de contacto. Es como quedarse en casa, pero con gente alrededor. ¿Deberes? NO HE ABIERTO NI UN PUTO LIBRO EN TODAS LAS VACACIONES. Y bien orgulloso que estoy. Ahora toca apretar, repasar, preparar todos los exámenes que vienen de golpe.. pero me da igual. Yo ya estaba preparado para eso. No tengo constancia. Me gustan más los esfuerzos cortos y a lo bestia, me siento más realizado. Así que eso me ha venido bien. Que nos metan caña otra vez, que nos den algo obligatorio para hacer, que nos pongan nota. Que nos echen broncas y que nos pongan la cabeza a trabajar. Es una putada, sí, ¡claro que lo es! Pero mola.
Tener que compaginar el mundo de los estudios y de los exámenes con los nuevos proyectos de producción musical que he creado, y esta vez con colaboradores! Es agobiante, pero estas cosas a uno lo mantienen activo.
Y qué raro es todo últimamente... Vacaciones, luego clase, luego vacaciones mentales... hasta que alguien te pone un examen y te hostias contra tu propia rutina, intentas salir del empanamiento... pero vuelves a caer en tus rayadas mentales sin sentido, vuelves a pensar que te concentras menos que nadie, aunque la práctica te demuestra que nadie es capaz de concentrarse tanto como tú.. y vuelves a entrar en la misma espiral comparativa de la que nunca conseguirás salir, y vuelta a empezar; te vuelves a deprimir, vuelves a poner música, vuelves escribir alguna entrada en tu blog... y así hasta que vuelves a salir de casa, te compras alguna chaqueta chula o unas zapatillas y se te pasa la depresión.
Y en medio de todo este vendaval de rutinas y altibajos emocionales, te pones a pensar en la chica que te gusta, que te vuelve loco, que te arrebata la voluntad y te ciega a gusto de tus labios, que te ha robado los sueños porque los únicos sueños que te quedan son volver a estar con ella... y te vuelves a hacer un café a las nueve de la noche, vuelves a calentar el teléfono con la oreja, o a calentarte la oreja con el teléfono, vuelves a hacer un retrato de Elvis, guitarra en mano, vuelves, vuelves, vuelves... vuelves a pensar en lo que ha cambiado tu vida desde que empezaste a conocerte. Vuelves a esperar que todo siga cambiando... y tú sin poder hacer nada.
Ale, por si no habíais leído de esto en algún otro blog, aquí tenéis mi entrada aburrida de vuelta a la rutina.
Siento no emocionaros tanto últimamente; creo que mi cabeza se ha roto y desde entonces ya no escribo nada con sentido, al menos no con tanta frecuencia.
Os dejo también un enlace al blog de mi hermana, que escribe cosillas de vez en cuando, aunque no me atrevo a calificarlas:
http://simplereflejodelarealidad.blogspot.com/
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Y sobre las entradas, esta entrada.
No hay nada que me de más rabia que dejarme el archivador en clase con todos los apuntes y no poder hacer los deberes ni estudiar ni terminar un trabajo que precisamente hay que entregar mañana y que precisamente estaba por completar dentro de ese archivador. Y lo peor de todo es el sentimiento de laguna mental que tengo al no poder recordar qué fue lo último que hice con él... esperemos que esté en su sitio.
Pero hoy no voy a escribir sobre mis desgracias puntuales, ya que cada uno tiene las suyas y son algo muy molesto, como para insistir en ello en un blog. Por eso he decidido que siempre que pueda, y a menos que no pueda evitarlo porque el caso lo exige, intentaré escribir sobre cosas agradables, sobre cosas curiosas o de cualquier clase, pero siempre algo que no sea desagradable de leer. Cierto es que yo me siento a escribir aquí las cosas que me inquietan y mi punto de vista, pero también es verdad que cuando me pongo a leer blogs no voy buscando que la gente escriba sus problemas, diciendo lo mal que está el mundo y lo infeliz que ha de ser uno.. bueno, un poquito sí, me gusta leer cosas pesimistas, pero llega un punto en el que la gente también busca algo de distracción, algo con lo que olvidar los problemas y cambiar de estado de ánimo, al menos de humor.
También pasa cuando vemos una película. A veces nos gustan de acción, o de esas de llorar al final, o algo dramático o que nos enseñe algo, ciencia ficción, intriga, películas en las que haya que comerse la cabeza, pero también existe un género útil para la distracción y el olvido de los problemas: la comedia. No es el único género que consigue esto, pero sí el que mejor lo hace. Posiblemente no aprendas nada cuando termine la película, pero te ha hecho reír y eso es lo importante. Cuando terminas de verla no tienes el mismo estado mental que cuando empezaste, y con un poco de suerte, habrás memorizado unos cuantos chascarrillos graciosos con los que reírte con tus amigos durante un par de semanas.
Se suponía que tampoco iba a hablar de géneros cinematográficos, aunque ya se me ha olvidado por completo lo que tenía pensado. Algún día me acordaré. Ya sé que es un poco incómodo leer tantas parrafadas que no dicen nada, tanto rollo sin un objetivo fijado desde el principio, ya lo sé, lo siento. Por lo menos estarás disfrutando un poco de mi banda sonora de Coldplay y Amaral, o eso espero.
Creo que iba a hablar del Bachillerato y de cómo veo el curso que se presenta junto con este otoño lleno de optimismo y un año que se ha llenado de resultados... de lo que seguro no iba a hablar es del acontecimiento que está saturando esta semana los telediarios: la huelga general del 29 de septiembre. ¿Por qué? Porque he decidido no expresar si estoy a favor o en contra, no sólo de la huelga, sino de lo que conlleva precisamente el hecho de estar a favor o en contra. La ideología que se esconde detrás de los sindicalistas que la promueven, la que se esconde detrás de los opositores, los sistemas empleados por cada parte para conseguir sus objetivos, los medios utilizados, los fines fijados... he decidido que nunca más (espero ser capaz de cumplirlo) hablaré de política ni de nada relacionado, a no ser que me pregunten, porque he descubierto que hay personas que no saben distinguir qué parte de uno es importante en cuanto a la política, y separarla de la propia persona como amigo o cualquier otro tipo de relación que se tenga con ella. No es por miedo a ser juzgado, sino por miedo a que mi vida personal o profesional se vea afectada a consecuencia de que alguien no sepa respetar o ignorar mis ideas (o las de cualquiera) a la hora de juzgarme con otros deberes (amistad, trabajo, etc.); algún día, no muy lejano, intentaré escribir sobre esto de forma imparcial, sin defender ni atacar a nadie, para expresar mi opinión sobre la inestabilidad política, ideológica y cultural que se viene viviendo en España desde hace ya algún tiempo, de sus causas, de sus consecuencias, de sus posibles soluciones y de cómo pueden existir diversas concepciones de esta realidad precisamente en función del modo de pensar que tenga cada persona que se pare a pensar en esto.
Y además de esa razón para no mostrar mi postura, existen otras, como, por ejemplo, que no tengo por qué tener adoptada una sola postura, ni tengo por qué estar siempre de acuerdo con un lado y en contra del otro, porque, como dije hace tiempo en una de mis entradas, "apuntarse a una ideología es lo peor que se puede hacer", en cualquier caso; y como último motivo, que la política lo contamina todo. Siempre te acabas implicando, aunque no quieras, igual que cuando ves un programa de prensa rosa, tipo Salsa Rosa, Sálvame, etc; ese tipo de programas que sólo sirven para generar audiencia gracias a la implicación de los espectadores en una serie de discusiones que, paradójicamente, ya están escritas en un guión, preparadas y estudiadas. Volviendo a esto de la política, eso es lo que digo, que no voy a mostrar preferencia (o al menos lo intentaré) como objetivo de mis entradas; intentaré expresar mis ideas, de lo que pueda estar bien o mal, como si fuera yo el inventor y el descubridor de lo que defiendo, sin que nadie me haya tenido que convencer con un color o con otro. El que quiera ver colores es porque los lleva en los ojos, pero intentaré escribir en blanco y negro, en gris, ya digo que de forma imparcial de cara al exterior, no sé si me explico bien. Demasiada retórica y ya estoy llegando al límite de lo que considero una entrada cómoda de leer, ya que esta entrada no es del todo significativa en lo que respecta al lector, a ti, sino que tiene que ver sólo conmigo y con el blog, ya que acabo de intentar explicar la forma en que pretendo que sean mis entradas a partir de ahora, aunque tampoco puedo garantizar nada, porque no conozco el futuro y alomejor me arrepiento de lo que estoy escribiendo.
De ahí, ahora, redundar precisamente que soy consciente completamente de todo cuando escribo; de si estoy expresándome en algo personal, en algo que puede implicar al lector, o no, en algo que defiende una ideología que el lector podría no compartir, en algo interesante, algo aburrido, como en este caso, pero que no puedo dejar sin publicar, la forma en que lo escribo, si es muy monótono, si soy muy pedante con las retóricas y las figuras literarias, aunque no las suelo utilizar, si me estoy perdiendo en un mar de ideas desordenadas que acabaré sin comprender, lo que pensará el lector cuando termine de leer, si terminará de leer o no, por qué... es decir, lo tengo en cuenta todo, hasta los puntos y las comas y cómo cambian el sentido de lo que digo sin ponerlo de otra determinada manera.
Aquí concluye esta entrada explicativa para ti, lector, que buscabas algo de distracción y has encontrado ésto, que parece más burocrático que literario, pero cuyo fin es mejorar la escritura y la lectura de mi blog, aunque te pido disculpas porque también soy consciente de que el texto que se apoya sobre esta línea es demasiado aburrido debido a la clase de información que contiene, aunque si le sigues el hilo, puede que hasta encuentres algo interesante.
Al menos (y siendo otra vez egoísta) he recuperado algo de mecanografía.
De todas formas, y dando por satisfecha mi necesidad espontánea e indefinida de estructurar la forma en que mis dedos se moverán sobre las teclas, me atrevo a predecir que las próximas entradas del blog tratarán de cosas más cómodas de leer, más interesantes, aunque más personales y por tanto menos generalizadas, pero más banales y apetecibles a la memoria y a la agudeza visual de cuando se lee algo con ganas.
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Pero hoy no voy a escribir sobre mis desgracias puntuales, ya que cada uno tiene las suyas y son algo muy molesto, como para insistir en ello en un blog. Por eso he decidido que siempre que pueda, y a menos que no pueda evitarlo porque el caso lo exige, intentaré escribir sobre cosas agradables, sobre cosas curiosas o de cualquier clase, pero siempre algo que no sea desagradable de leer. Cierto es que yo me siento a escribir aquí las cosas que me inquietan y mi punto de vista, pero también es verdad que cuando me pongo a leer blogs no voy buscando que la gente escriba sus problemas, diciendo lo mal que está el mundo y lo infeliz que ha de ser uno.. bueno, un poquito sí, me gusta leer cosas pesimistas, pero llega un punto en el que la gente también busca algo de distracción, algo con lo que olvidar los problemas y cambiar de estado de ánimo, al menos de humor.
También pasa cuando vemos una película. A veces nos gustan de acción, o de esas de llorar al final, o algo dramático o que nos enseñe algo, ciencia ficción, intriga, películas en las que haya que comerse la cabeza, pero también existe un género útil para la distracción y el olvido de los problemas: la comedia. No es el único género que consigue esto, pero sí el que mejor lo hace. Posiblemente no aprendas nada cuando termine la película, pero te ha hecho reír y eso es lo importante. Cuando terminas de verla no tienes el mismo estado mental que cuando empezaste, y con un poco de suerte, habrás memorizado unos cuantos chascarrillos graciosos con los que reírte con tus amigos durante un par de semanas.
Se suponía que tampoco iba a hablar de géneros cinematográficos, aunque ya se me ha olvidado por completo lo que tenía pensado. Algún día me acordaré. Ya sé que es un poco incómodo leer tantas parrafadas que no dicen nada, tanto rollo sin un objetivo fijado desde el principio, ya lo sé, lo siento. Por lo menos estarás disfrutando un poco de mi banda sonora de Coldplay y Amaral, o eso espero.
Creo que iba a hablar del Bachillerato y de cómo veo el curso que se presenta junto con este otoño lleno de optimismo y un año que se ha llenado de resultados... de lo que seguro no iba a hablar es del acontecimiento que está saturando esta semana los telediarios: la huelga general del 29 de septiembre. ¿Por qué? Porque he decidido no expresar si estoy a favor o en contra, no sólo de la huelga, sino de lo que conlleva precisamente el hecho de estar a favor o en contra. La ideología que se esconde detrás de los sindicalistas que la promueven, la que se esconde detrás de los opositores, los sistemas empleados por cada parte para conseguir sus objetivos, los medios utilizados, los fines fijados... he decidido que nunca más (espero ser capaz de cumplirlo) hablaré de política ni de nada relacionado, a no ser que me pregunten, porque he descubierto que hay personas que no saben distinguir qué parte de uno es importante en cuanto a la política, y separarla de la propia persona como amigo o cualquier otro tipo de relación que se tenga con ella. No es por miedo a ser juzgado, sino por miedo a que mi vida personal o profesional se vea afectada a consecuencia de que alguien no sepa respetar o ignorar mis ideas (o las de cualquiera) a la hora de juzgarme con otros deberes (amistad, trabajo, etc.); algún día, no muy lejano, intentaré escribir sobre esto de forma imparcial, sin defender ni atacar a nadie, para expresar mi opinión sobre la inestabilidad política, ideológica y cultural que se viene viviendo en España desde hace ya algún tiempo, de sus causas, de sus consecuencias, de sus posibles soluciones y de cómo pueden existir diversas concepciones de esta realidad precisamente en función del modo de pensar que tenga cada persona que se pare a pensar en esto.
Y además de esa razón para no mostrar mi postura, existen otras, como, por ejemplo, que no tengo por qué tener adoptada una sola postura, ni tengo por qué estar siempre de acuerdo con un lado y en contra del otro, porque, como dije hace tiempo en una de mis entradas, "apuntarse a una ideología es lo peor que se puede hacer", en cualquier caso; y como último motivo, que la política lo contamina todo. Siempre te acabas implicando, aunque no quieras, igual que cuando ves un programa de prensa rosa, tipo Salsa Rosa, Sálvame, etc; ese tipo de programas que sólo sirven para generar audiencia gracias a la implicación de los espectadores en una serie de discusiones que, paradójicamente, ya están escritas en un guión, preparadas y estudiadas. Volviendo a esto de la política, eso es lo que digo, que no voy a mostrar preferencia (o al menos lo intentaré) como objetivo de mis entradas; intentaré expresar mis ideas, de lo que pueda estar bien o mal, como si fuera yo el inventor y el descubridor de lo que defiendo, sin que nadie me haya tenido que convencer con un color o con otro. El que quiera ver colores es porque los lleva en los ojos, pero intentaré escribir en blanco y negro, en gris, ya digo que de forma imparcial de cara al exterior, no sé si me explico bien. Demasiada retórica y ya estoy llegando al límite de lo que considero una entrada cómoda de leer, ya que esta entrada no es del todo significativa en lo que respecta al lector, a ti, sino que tiene que ver sólo conmigo y con el blog, ya que acabo de intentar explicar la forma en que pretendo que sean mis entradas a partir de ahora, aunque tampoco puedo garantizar nada, porque no conozco el futuro y alomejor me arrepiento de lo que estoy escribiendo.
De ahí, ahora, redundar precisamente que soy consciente completamente de todo cuando escribo; de si estoy expresándome en algo personal, en algo que puede implicar al lector, o no, en algo que defiende una ideología que el lector podría no compartir, en algo interesante, algo aburrido, como en este caso, pero que no puedo dejar sin publicar, la forma en que lo escribo, si es muy monótono, si soy muy pedante con las retóricas y las figuras literarias, aunque no las suelo utilizar, si me estoy perdiendo en un mar de ideas desordenadas que acabaré sin comprender, lo que pensará el lector cuando termine de leer, si terminará de leer o no, por qué... es decir, lo tengo en cuenta todo, hasta los puntos y las comas y cómo cambian el sentido de lo que digo sin ponerlo de otra determinada manera.
Aquí concluye esta entrada explicativa para ti, lector, que buscabas algo de distracción y has encontrado ésto, que parece más burocrático que literario, pero cuyo fin es mejorar la escritura y la lectura de mi blog, aunque te pido disculpas porque también soy consciente de que el texto que se apoya sobre esta línea es demasiado aburrido debido a la clase de información que contiene, aunque si le sigues el hilo, puede que hasta encuentres algo interesante.
Al menos (y siendo otra vez egoísta) he recuperado algo de mecanografía.
De todas formas, y dando por satisfecha mi necesidad espontánea e indefinida de estructurar la forma en que mis dedos se moverán sobre las teclas, me atrevo a predecir que las próximas entradas del blog tratarán de cosas más cómodas de leer, más interesantes, aunque más personales y por tanto menos generalizadas, pero más banales y apetecibles a la memoria y a la agudeza visual de cuando se lee algo con ganas.
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