Cuánto tiempo sin escribir... ahora que lo pienso, exactamente por estas fechas hace justo un año que publiqué mi primera entrada en este blog. Tenía otro nombre: "Just looking for the truth"; recuerdo que dos o tres meses después cambié el nombre y el dominio a "En contra de los tiempos", y hasta ahora.
¿Y qué es lo mejor que tengo que decir después de un año? Fumar no mola. Qué quedó de ese propósito de año nuevo, "I won't start smoking"... todavía no es tarde.
Haciendo memoria, recuerdo que empecé a escribir este blog por diversión, por compartir en la intimidad lo que a nadie me atrevía a decir directamente, pero sí dejando que otros me leyeran. Me puse a seguir unos cuantos blogs; yo empecé con tres seguidores, y ahora quince, no está mal. A mí me vale. Después esto de escribir se convirtió en una especie de necesidad, un vicio, una vía de escape para quien quisiera leer mis aburridas líneas, y para mi sorpresa, había quien disfrutaba leyendo mis pajas mentales y demás memeces. Allá atrás quedan aquellas pequeñas "reflexiones" sobre la libertad, la verdad, la tristeza, la soledad... andaba rodeado de amigos, de follones, de quedadas, de fotos, de malos rollos, de esperanzas... Terminando un bonito curso, 4º de la ESO, que aunque acabó de forma un poco atropellada y con ciertos rincones de sombra, siempre recordaré como un curso memorable por todo lo bueno que me dio en ciertos sentidos, sobre todo por ese famoso viaje, "Salou 2010", que dentro de no mucho describiré en una entrada en plan nostálgico, por si a alguien le trae recuerdos. Empezaron los ensayos con un grupo que se desmoronó igual que se había formado: lentamente. Empezaron las injusticias escolares de la misma forma en que se esfumaron: lentamente. Empezaron los días de soledad de la misma forma en que debían empezar, lentamente... pero no como acabaron. Acabaron de sopetón, de la noche a la mañana, en cuestión de unos días, allá por octubre-noviembre del pasado año :)
Un verano sin ninguna expectativa, sin prisas, sin ganas de ver casi a nadie, sólo de tocar mi guitarra en la intimidad, ganas de escapar de todo, de que algo cambiara... y cambió. Ya lo creo que cambió.
Pero aun así, aunque el curso se vio sombreado en esos ciertos sentidos, también tuvo puntos de luz. Uno de ellos, quizá no el principal, pero sí el más importante, fue esa complicidad en la que anduvimos un par de amigos y yo, una señora llamada Blanca y yo, un señorito llamado Jota y yo, otro señorito llamado Pablo y yo, y los odios transitorios a ciertas personas descritas en cierta entrada escrita en cierto momento en que me harté de todo, justo antes de que nos dieran las notas finales y nos mandaran a nuestra casa. No recuerdo haber tenido vacaciones más deseadas que las del curso pasado; aquella semana a mis anchas por el paseo marítimo, disfrutando del pescaíto malagueño y la cultura hotelera (cama-tumbona, tumbona-comedor, comedor-playa, playa-cama...); después unas semanas de tranquilidad absoluta en mi soledad por Madrid y después, y para rematar y estropearlo todo, cierto período amargo en tierras del Este que parecía no acabar nunca. Sólo entonces cambiaron de verdad las cosas. A partir de ese momento, con el inicio del nuevo curso, con los compañeros de siempre y los nuevos (ahora siguen siendo los de siempre, no hay sitio para los nuevos, no esta vez), con las innovaciones en las asignaturas, con los recuerdos y las fotos de todo un año memorable por los brillos en medio de la noche, con esa esperanza que nunca se apagó y que al final encontró su recompensa, esa esperanza alargada en el tiempo que me hizo convertirme en quien no era... y por extraño que parezca, el fin de esa esperanza amarga me devolvió a lo que yo siempre fui y he querido seguir siendo, esa persona que siempre tiene algún motivo para sonreír y a la vez otro para estar serio, sin nada que me hiciera llorar. Y gracias a eso nuevo que llegó, puedo presumir de no haber cambiado lo que fui desde siempre. Aunque esa persona que llegó a mi vida haya supuesto algo completamente nuevo y que, se supone que debería haberme cambiado radicalmente, sólo lo ha hecho en parte. ¿En qué parte? En la de devolverme la felicidad y la esperanza de pensar que todo merece la pena, pase lo que pase. Pero en lo demás no me cambió, y nada podría hacerlo. Me siguen haciendo gracia la misma clase de chistes, me siguen deprimiendo los mismos temas, me siguen gustando las películas de vaqueros y de la Segunda Guerra Mundial, me siguen calentando las mismas injusticias, sigo defendiendo lo que antes defendía, sigo siendo fan número uno de Amaral, sigo teniendo curiosidad por otros ciertos temas, sigo siendo adicto al telediario de las 3, sigo pensando en mis lecturas nocturnas... así que no te preocupes, pequeña, que tu 'Alees' no ha cambiado ni lo va a hacer...
Cuando una persona te dice que no cambies (y ese fue en primer lugar mi tío Fernando) es porque hay algo en ti que realmente tiene un valor que no debe marcharse; es porque hay algo en ti que te hace diferente del resto, algo que esa persona admira en ti... y cuando te lo dice una segunda persona, ya no puedes dudarlo ni un instante. Solución: no cambies. Dificultad: no importa la dificultad. Por tanto, es pan comido, y más cuando hay alguien que me importa... y no sólo eso. También por mi mismo; creo que yo también he aprendido a valorar lo que no quiero ni quieren que deje de ser. Y así se mantendrá. Sigo utilizando el mismo perfume.
Pero regresando al tema, y dando por concluida la entrada, que no quiero que esto se convierta en otro "repaso" del 2010, simplemente decir eso; que este blog cumple un año y estoy orgulloso de haberlo creado y del progreso que ha seguido.
A los lectores y seguidores, espero que hasta ahora hayáis disfrutado con mis entradas y mis descarrilamientos en esto de la "teenage", que me sigue quedando pequeña, pero me encanta escribirla.
A esa persona por la cual empecé a escribir todo esto, gracias por ayudarme a creer que es posible hacer algo especial a largo plazo. Ahora lo he comprobado, y no sólo me refiero al blog. Gracias :)
A mon père, después de meterte tanto entre mis líneas, supongo que seguiré haciéndolo, aunque no con tanta frecuencia, pero seguirás dando la lata en los títulos de algunas de mis locuras, sean cuales sean. Yo también te pedí que no cambiaras.
A mis compis y antiguos amigos que siempre me reservaron un sitio en su corazón, desde aquí, y sé que lo van a leer, gracias por quitar parte de toda esa amargura; vosotros también tendréis siempre un sitio en mi pequeño corazón.
A mi chica, que empezó a formar parte de todo esto sin apenas darnos cuenta, y que ha cambiado radicalmente ciertos aspectos de mi vida, también gracias; no por algo en concreto, sino por TODO al mismo tiempo; por hacerme feliz, por enseñarme que esas historias de amor de las películas no son ciencia ficción, por salvarme del abismo que me esperaba a la vuelta de los meses... todavía hay muchas canciones que te tengo que dedicar :)
Este tren sigue adelante y por el momento no va a parar; que se suba quien pueda o quien sepa; de momento, los que están a bordo no se van a ir. Ale, un año ya!
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sábado, 12 de marzo de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
As time goes on
Es extraño esto de hacerse mayor... aunque se suponía que esto debería escribirlo dentro de unos pocos meses, cuando sea mi cumpleaños y me ponga a reflexionar sobre el paso del tiempo, etc; pero me apetece hacerlo ahora, al menos en cierto sentido.
En primer lugar, siento haberos tenido diez días sin un par de líneas con las que aburriros; simplemente la vida de uno va cambiando, y hay temporadas en que me da por escribir a todas horas o, por el contrario, no escribir en semanas.
El caso es que me da rabia que las cosas sean de una determinada forma por ley de vida y no podamos hacer nada por evitarlo. Supongo que por eso lo llaman "ley de vida", aunque no estoy seguro. El caso es que cuando uno crece y va haciéndose mayor (o cada vez mayor), va adquiriendo ciertas capacidades, empieza a ver más cosas y a darse cuenta de más detalles que antes, incluso más que hace unos meses o unos años... y sí, es cierto que a medida que nos suceden cosas (sean buenas o malas) nos vamos acostumbrando y vamos siendo cada vez menos susceptibles, menos impresionables... pero a mí hay cosas que se me escapan. Yo sigo teniendo miedo de muchas cosas; sigo preocupándome por cosas que se supone que ya debería tener dominadas... los cambios me siguen afectando, y mucho; hasta el punto de empezar a considerarme estúpido, porque cometo errores que se supone que no debería cometer, dadas mi "madurez" y "experiencia"... aunque yo dejé de tener de eso hace un par de meses; exactamente dos meses y ocho días. Cuando algo te empieza a importar, incluso más que tú mismo, pierdes la identidad, la voluntad... muchas cosas dejan de tener sentido, muchas cosas dejan de preocuparte; ya no te tomas tan en serio tus estudios (lo cual no quiere decir que los descuides), ni otra infinidad de cosas por las que antes perdías la cabeza. Te das cuenta realmente de qué personas no pintaban nada en tu vida, y cuáles sí. Supongo que también es algo positivo, porque desde que me sucedió esto que cuento, soy otra persona, y no lo cambiaría por nada. Estoy completamente orgulloso de haber cambiado de identidad, de haber renovado mis prioridades, de haber descubierto otro lado de la vida, más adulto, más intenso... y más perfecto! Aunque, también es (todo hay que decirlo) peligroso en algún que otro sentido, porque esa perfección, esa felicidad que hay en mi vida... depende de algo y exclusivamente de ese algo, aunque tampoco me preocupa... porque creo que eso de lo que depende mi felicidad actual es algo fuerte, infranqueable, difícil de romper y de derribar, y de eso también estoy orgulloso. :)
Llevo unos días extraños en los que, o me da por sonreír constantemente o por ir llorando por las esquinas y deprimirme hasta al observar una grapadora. Es de esas veces en que te preguntan: "¿Qué te pasa?", y la única respuesta posible es: "No lo sé"; porque, realmente no lo sabes ni tú.
Ay! Que ese no era el tema, que el tema era el paso del tiempo! Bueno, no pasa nada. Hoy me ha dado por escribir y mis dedos van solos, no hay quien los guíe.
En fin, que aunque en lo que va de año mi "estado anímico" haya sido algo irregular, estoy, otra vez, orgulloso de ser quien soy, de tener lo que tengo (y a quien tengo), de pensar como pienso, de preocuparme por lo que me preocupo y de tener las prioridades que tengo, seas cuales sean las consecuencias.
Y, ¡qué coño! Si cierta persona lee esto...
Un beso enorme y un TE QUIERO del tamaño de la Catedral de León para la chica más guapa, más espectacular, más especial y más perfecta del mundo!
Y un brindis con sidra Asturiana, porque, aunque aparezca en el título de esta entrada, el tiempo ha dejado de existir para mí, aunque sólo sea por parte del deseo que me mueve, el deseo de que todo siga como está y no cambie nada, y si cambia, que sea a mejor! :)
Chín, chín!
En primer lugar, siento haberos tenido diez días sin un par de líneas con las que aburriros; simplemente la vida de uno va cambiando, y hay temporadas en que me da por escribir a todas horas o, por el contrario, no escribir en semanas.
El caso es que me da rabia que las cosas sean de una determinada forma por ley de vida y no podamos hacer nada por evitarlo. Supongo que por eso lo llaman "ley de vida", aunque no estoy seguro. El caso es que cuando uno crece y va haciéndose mayor (o cada vez mayor), va adquiriendo ciertas capacidades, empieza a ver más cosas y a darse cuenta de más detalles que antes, incluso más que hace unos meses o unos años... y sí, es cierto que a medida que nos suceden cosas (sean buenas o malas) nos vamos acostumbrando y vamos siendo cada vez menos susceptibles, menos impresionables... pero a mí hay cosas que se me escapan. Yo sigo teniendo miedo de muchas cosas; sigo preocupándome por cosas que se supone que ya debería tener dominadas... los cambios me siguen afectando, y mucho; hasta el punto de empezar a considerarme estúpido, porque cometo errores que se supone que no debería cometer, dadas mi "madurez" y "experiencia"... aunque yo dejé de tener de eso hace un par de meses; exactamente dos meses y ocho días. Cuando algo te empieza a importar, incluso más que tú mismo, pierdes la identidad, la voluntad... muchas cosas dejan de tener sentido, muchas cosas dejan de preocuparte; ya no te tomas tan en serio tus estudios (lo cual no quiere decir que los descuides), ni otra infinidad de cosas por las que antes perdías la cabeza. Te das cuenta realmente de qué personas no pintaban nada en tu vida, y cuáles sí. Supongo que también es algo positivo, porque desde que me sucedió esto que cuento, soy otra persona, y no lo cambiaría por nada. Estoy completamente orgulloso de haber cambiado de identidad, de haber renovado mis prioridades, de haber descubierto otro lado de la vida, más adulto, más intenso... y más perfecto! Aunque, también es (todo hay que decirlo) peligroso en algún que otro sentido, porque esa perfección, esa felicidad que hay en mi vida... depende de algo y exclusivamente de ese algo, aunque tampoco me preocupa... porque creo que eso de lo que depende mi felicidad actual es algo fuerte, infranqueable, difícil de romper y de derribar, y de eso también estoy orgulloso. :)
Llevo unos días extraños en los que, o me da por sonreír constantemente o por ir llorando por las esquinas y deprimirme hasta al observar una grapadora. Es de esas veces en que te preguntan: "¿Qué te pasa?", y la única respuesta posible es: "No lo sé"; porque, realmente no lo sabes ni tú.
Ay! Que ese no era el tema, que el tema era el paso del tiempo! Bueno, no pasa nada. Hoy me ha dado por escribir y mis dedos van solos, no hay quien los guíe.
En fin, que aunque en lo que va de año mi "estado anímico" haya sido algo irregular, estoy, otra vez, orgulloso de ser quien soy, de tener lo que tengo (y a quien tengo), de pensar como pienso, de preocuparme por lo que me preocupo y de tener las prioridades que tengo, seas cuales sean las consecuencias.
Y, ¡qué coño! Si cierta persona lee esto...
Un beso enorme y un TE QUIERO del tamaño de la Catedral de León para la chica más guapa, más espectacular, más especial y más perfecta del mundo!
Y un brindis con sidra Asturiana, porque, aunque aparezca en el título de esta entrada, el tiempo ha dejado de existir para mí, aunque sólo sea por parte del deseo que me mueve, el deseo de que todo siga como está y no cambie nada, y si cambia, que sea a mejor! :)
Chín, chín!
sábado, 1 de enero de 2011
Dear 2011 [parte 2/2]
Después de hacer un breve balance, demasiado escueto comparado con lo que el 2010 se merece a la hora de escribir, después de mirar algunas fotos, después de memorar cosas bonitas y enumerar recuerdos como en un telegrama...
Dear 2011:
Recuerdo la carta que escribí al 2010 el día 31 de diciembre de 2009. Llovía a cántaros, lo escuchaba por la ventana; me estaba preparando para la cena de Nochevieja y me dio por publicarle una carta en el Facebook, pidiéndole que no me trajera más amores imposibles, aventuras negadas, sueños rotos... Le pedí que me trajera un poco de tolerancia, más música, más cultura, descubrimientos, novedades... aunque eso es lógico, eso lo trae el tiempo... Y de una manera u otra, estoy bastante orgulloso de este año que acaba de morir, de escurrirse entre nuestros dedos para quedar enterrado en el recuerdo, acurrucado en el hueco que queramos hacerle en nuestro corazón, para sacar una parte de él a la luz cada vez que nos pongamos melancólicos. Se portó bastante bien conmigo; le agradezco hasta los momentos malos... aunque maltrató un poco mi corazón, meciéndolo entre el amor y el sexo, y finalmente, para rematarme, lo sumergió en una burbuja de amor embriagador que no olvidaré nunca, y eso también es bueno, es lo que hará del 2010 algo inolvidable, y no sólo para mí. Pero ya está bien de recuerdos, que esos los tengo bien presentes en mi cabeza, y los tendré cada día, por lo que han significado en mi vida.
Ahora toca pedirte a ti, 2011... pero qué te voy a pedir, si ahora me he convertido en una persona que detesta pedir cualquier cosa, pedir perdón, dar las gracias, perdonar, recibir agradecimientos... Odio toda esa clase de cortesías que hacen sentir bien a la gente; así que no te quiero pedir mucho; traerás lo que yo me busque, así como las personas que anden a mi alrededor, y ya está. Lo que sí te puedo decir son mis deseos, aunque no sean muchos, porque hoy todavía es 1 de enero y no sé lo que me espera en estos 365 días que restan; pero si es por desear... a parte de que me toque la lotería y demás ilusiones imposibles, deseo que esa persona que apareció en mi vida el 24 de octubre de 2010 no se vaya nunca de mi lado, nunca, nunca, nunca; deseo que traigas algo de paz, que ya empezó a traerme el año pasado, algo de ilusión... aunque, ¿sabes? Eso no me falta. De hecho, me da igual que te vayas a portar bien o mal.
La verdad es que para este año, y no sé muy bien por qué, tengo buenos presentimientos, tengo bastantes expectativas puestas en ti. A pesar de las dificultades que, inexorable y lógicamente se colarán entre tus días, creo que llegarán cosas muy buenas; tengo la esperanza de cumplir una buena parte de mis sueños, al menos los que tengo en el plazo de un año; y creo que lo tuyo va a ser un poco bestia, y estoy seguro de que, al terminar el año, estaré orgulloso de escribirle una carta al 2012 diciéndole que el 2011 fue maravilloso, así que no me decepciones.
Me he vuelto más sincero y, por qué no, más rebelde; ya pocas cosas me dan miedo, pocas cosas me callan... así que no habrá impedimentos estúpidos en ciertos momentos, lo he comprobado ya, y la verdad es que la vida es más cómoda.
Y creo que este derroche de ilusión se debe a ciertos proyectos que he creado, pero proyectos reales, proyectos que voy a realizar con ayuda de buenas personas.
Y lo dejo ya, que creo que este año la carta se me ha atravesado un poco y no consigo escribir nada coherente. De hecho, estoy por borrar toda esta parrafada... pero después me arrepentiré de no haber publicado nada por estas fechas, así que aquí dejo esto.
[Uno de esos proyectos, aunque no el más importante, pero que igualmente me encanta, es desarrollar otro blog basado en escapadas y excursiones de fin de semana; más adelante publicaré el enlace para quien se quiera suscribir].
Feliz año a todos y que el 2011 merezca la pena!
Dear 2011 [parte 1/2]
Primera parte (la aburrida), "Breve Balance" [ver segunda parte]
Pensar de golpe en todas las personas que han pasado por tu vida a lo largo de doce meses... épocas que siempre recordarás mirando un par de fotos... y sin mirarlas. Momentos, sensaciones.
Enero: hielo, frío, primeras carreras, quedadas inocentes, sin buscar nada; Febrero: excursiones tranquilas, vida tranquila, frío agradable y lluvia relajante que sólo te recordaba a canciones de Russian Red; Marzo, un mes bastante completo entre el concierto de los Cranberries y tus ensayos con el grupo de rock; Abril: viaje de fin de curso que siempre recuperarás escuchando la versión de Guns'N Roses de Knockin' on Heaven's Door y algunas inocentes canciones sobre Patricio y Bob Esponja; Mayo: buen rollo entre colegas, actuación del típico día 24 en el instituto, la cual resultó desastrosa, y preciosos momentos primaverales entre Segovia y el Retiro; entre tu profesora y otros problemas, entre tus compañeros y los colegios pijos donde los de la Cambridge hacen sus exámenes... ah!, y conociste a Punset!; Junio: nueva experiencia malagueña, gran felicidad playera entre familia cercana y un mundial de fútbol de final satisfactoriamente inesperado; Julio: últimas quedadas del verano, vacío sentimental completo y alguna que otra escapada a la Sierra de Madrid; Agosto: un mes realmente duro en el que pudiste descubrir de qué estaba hecha tu humanidad y tu resistencia; tiempos oscuros en los que aprendiste lecciones tan valiosas como las que aprendes todos los años en ese mes; Septiembre: impresiones completamente nuevas, extrañas, limpias, recordando viejos tiempos, viejos amigos... haciendo otros nuevos... Octubre: otro mes bastante completo.. nuevos sentimientos de felicidad al principio, otros de tranquilidad entre amistades y confianzas bien agradecidas, después algunos de nostalgia por aquel día de la Hispanidad, más tarde llegaron cambios de mentalidad política tras tu primera y ÚLTIMA corrida de toros, y por último, conociste a la persona que unos días más tarde te cambiaría la vida y te haría olvidar todos los esquemas que tenías en la cabeza... una chica rubia, con voz de ángel, labios de terciopelo, ojos de gata y una piel del color de la luna, de la luna cuando está llena en lo alto del cielo e ilumina todo el campo mientras tus ojos permanecen fijos en los suyos, esperando que el tiempo se haga infinito y el espacio se limite a esa famosa pecera de cristal que encerraría todas vuestras confidencias; Noviembre: el amor resuelve todas las incógnitas, te dejas ganar por tus sentimientos y acaba aflorando una relación invencible que te hace aprender lo frágil que eres y lo vulnerable que era tu soledad ante la llegada de alguien cuya perfección en todo no esperabas en nadie; Diciembre: tras algunos avances en biotecnología y el final de los exámenes globales, te pones como un loco a escribir en el blog todo lo que te pasa por la cabeza, todo eso que antes no tenías y que ahora tienes que procesar intentando que desde fuera no parezca que algo te ha vencido, te das cuenta de que, por primera vez en muchos, muchos años, hay alguien que te importa más que tú mismo, y eso te da miedo, pero a la vez te hace sentir bien; consigues recuperar cierta seriedad en el trato con algunas personas que estuviste a punto de olvidar, renuevas tus proyectos, y se te planta encima la Navidad... algo que da lugar a la segunda parte, la que de verdad dice algo, de esta entrada.
domingo, 12 de septiembre de 2010
The Talon Mix de nuevo en mis manos!
Hoy he encontrado un antiguo disco de cuando era pequeño!
...lo empiezas a escuchar y recuerdas perfectamente todas las canciones, los estribillos, los chascarrillos, las melodías, los toques de guitarra de entre medias, la voz de los cantantes, el ritmo de las canciones... y sobre todo, sobre todo sobre todo, te viene a la mente la manera que tenías de ver el mundo por aquel entonces, cuando solías escuchar ese disco. Empiezas a recordar cómo lo adquiriste, dónde lo reproducías, qué edad tenías cuando lo escuchabas y qué era de tu vida; recuerdas perfectamente la situación en la que te encontrabas, las cosas que sentías, las metas que tenías, lo que entonces conocías y las bellas limitaciones que te acompañaban. Es algo sencillamente precioso, es incluso mejor que ver una antigua foto.
Cierras los ojos y vuelves al pasado... y aunque no te gustaría volver, imaginas con nostalgia aquel pasado en el que no conocías como futuro el presente que ahora tienes. Era todo tan distinto, habían pasado tan pocas cosas... eras más inocente, pero escuchabas ese disco, y gracias a eso ahora puedes rescatar de tu memoria algo que sin esa ayuda musical habría sido imposible. La música, los olores, los lugares, las fotos, los vídeos, los diarios y los libros, todo eso, son herramientas maravillosamente útiles para recuperar con asombrosa fidelidad los recuerdos que guardamos pero que no podemos revivir sin ayuda de estas herramientas.
La verdad es que he pasado un muy buen rato, y los seguiré pasando, escuchando este disco que andaba perdido entre cajones y armarios llenos de cosas antiguas... tanto tiempo buscándolo y al fin vuelven a mí los Weezer y Remy Zero! The Talon Mix by Smallville!! Island in the Sun! Nuclear! Wave Goodbye!
Volvemos al 2003!!!
Todos los momentos y épocas de la vida tienen una canción o un álbum...
...y a este especialmente pertenecen una parte concreta de mis recuerdos y vivencias que ahora agarro con tanta fuerza. Esta es mi máquina del tiempo! Entre lágrimas y sonrisas, pero lo es!
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